Manejo de sequía y humedad
Manejar la sequía empieza por conocer cuánta agua puede guardar el suelo, cuánto consume el sistema y cómo cambia la humedad en el perfil; la lluvia por sí sola no alcanza para decidir. La cobertura, la materia orgánica, las raíces y el microclima ayudan a conservar y acceder al agua, pero no sustituyen la observación ni un riego oportuno cuando la demanda supera la reserva.
Esta página responde 4 preguntas
- ¿Cómo determino cuándo y cuánto regar observando la humedad disponible y la respuesta de las plantas? → Leer la humedad del suelo y las señales de estrés · Elegir especies y ajustar el riego por etapa
- ¿Qué plan de riego necesito durante el arraigo de una plantación o una huerta, y cómo lo ajusto después de lluvias o períodos secos? → Elegir especies y ajustar el riego por etapa
- ¿Cómo reduzco la pérdida de agua del sistema y qué señales me muestran que una planta o sector está sufriendo estrés hídrico? → Leer la humedad del suelo y las señales de estrés · Conservar humedad y reducir las pérdidas
- ¿Qué medidas de emergencia aplicaré si una sequía supera las reservas de agua disponibles? → Qué hacer cuando la sequía supera las reservas
4 términos clave
- Canopia: conjunto de copas y follaje que forma la cubierta superior de la vegetación.
- Suelo hidrofóbico: suelo cuya superficie repele el agua o se moja con dificultad.
- Cultivo de secano: cultivo que depende de la lluvia y del agua almacenada en el suelo, sin riego habitual.
- Estrés hídrico: condición en la que la planta no puede obtener suficiente agua para sostener sus funciones.
Antes de empezarObservación e inventario del sitioPerfil, horizontes y textura
Para reducir el estrés hídrico, decide primero si necesitas aumentar la oferta de agua, conservar la reserva del suelo o ajustar la demanda de las plantas; esa distinción orienta la captación, la cobertura y el riego.
Estimar la oferta, la reserva y la demanda
Antes de dimensionar una reserva, distingue la oferta —lluvia y escorrentía—, el agua que el sitio puede almacenar y la demanda de las plantas. La lluvia por sí sola no indica cuánto quedará disponible. Primero observa de dónde llega el agua y cómo se mueve; luego compara su uso previsto con la oferta. Según el sitio, puedes combinar modelado del terreno, drenaje, captación, acolchado, riego y especies adaptadas. Para evaluar las obras y reservas, consulta, captación de lluvia y almacenamiento y reservas de agua.
lee la cuenca antes de intervenirdimensiona los usos según el agua disponible
Ver tambiénEscorrentía, infiltración y drenaje
¿qué cambia la demanda de agua?
El calor, el aire seco, el viento y la exposición al sol aumentan la demanda; también influyen la especie, la nutrición y el estado del cultivo. Una capa seca que se recalienta al sol puede frenar el crecimiento y perjudicar las raíces.
El consumo de agua por kilogramo de materia seca varía entre cultivos. En las comparaciones registradas, la fertilización redujo el consumo informado para trigo, centeno, papa y plantas forrajeras, pero no resuelve un déficit severo.
| Cultivo | Sin fertilización (L/kg de materia seca) | Con fertilización (L/kg de materia seca) |
|---|---|---|
| Trigo | 928 | 349 |
| Centeno | 604 | 364 |
| Papa | 1317 | 638 |
| Plantas forrajeras | 1586 | 637 |
Una planta mal nutrida puede sufrir antes la sequía y gastar más agua. El potasio ayuda a cerrar los estomas —poros de las hojas— cuando el calor y una brisa constante aumentan la pérdida de humedad.
Para el trigo fertilizado también se informó una diferencia de 32 % entre estimaciones de consumo por kilogramo de materia seca.
¿qué estima el balance hídrico en Uruguay?
El Balance Hídrico para los Suelos del Uruguay (BHSU) estima cada día el agua disponible al integrar precipitación, evapotranspiración potencial, capacidad de retención del suelo y transpiración de la vegetación. También calcula el agua no retenida, el índice de bienestar hídrico y el PAD (porcentaje de agua disponible respecto de la capacidad de almacenamiento).
Penman-Monteith estima la evapotranspiración potencial —una medida de la demanda atmosférica de agua— a partir de la temperatura, la humedad del aire, el viento y la radiación. El balance hídrico del suelo representa mejor el desarrollo vegetal que la precipitación aislada.
En Uruguay, entre 1985 y 2009, la evapotranspiración anual estimada fue de 1000–1200 mm: 160–185 mm mensuales en verano y 25–35 mm en invierno. El PAD fue menor desde primavera hasta comienzos de otoño y no superó el 60 % en verano.
En el análisis de 1980–2009, la evapotranspiración superó a la precipitación y el PAD varió mucho entre años. Se consideraron críticos valores por debajo de 40–50 % en cultivos extensivos y de 30–40 % en pasturas; enero concentró los mayores déficits y junio, los mayores excesos.
Estima la reserva que las raíces pueden usar
El agua retenida no es toda agua disponible: las raíces pueden extraer principalmente la que ocupa poros medianos. La capacidad de campo es el agua que queda después del drenaje libre; el agua de los macroporos drena, mientras que la de los microporos y ultraporos es difícil o imposible de aprovechar. Estima la reserva junto con la textura, la profundidad explorada por las raíces y el estado real del perfil. Una capa húmeda fuera del alcance de las raíces no sostiene el cultivo.
¿cuánta agua disponible retiene cada textura y profundidad?
La tabla muestra el agua máxima disponible, en milímetros, por cada tramo de 40 cm de profundidad.
| Textura | 0–40 cm | 40–80 cm | 80–120 cm |
|---|---|---|---|
| Arenosa | 31,5 mm | 60 mm | 94,5 mm |
| Arcillosa | 36 mm | 78,4 mm | 106,4 mm |
| Franca | 48,5 mm | 106 mm | 157 mm |
En plantas perennes y leñosas, la mayor parte del agua usada procede de los primeros 30–60 cm, aunque entre 60 y 80 % procede de los primeros 1,2 m.
Leer la humedad del suelo y las señales de estrés
Las raíces necesitan agua accesible y oxígeno. Cuando el suelo se seca, aumenta la tensión hídrica, es decir, la fuerza con que retiene el agua, y muchas plantas ya no pueden extraerla con facilidad. Si el suelo permanece saturado, el agua ocupa los poros que normalmente contienen aire y las raíces reciben menos oxígeno. La marchitez pasajera puede revertirse; la permanente comienza cuando la planta consume sus propias reservas.
También puede haber sequía fisiológica: la planta tiene dificultades para absorber agua aunque el suelo conserve humedad, porque la solución del suelo —el agua con sustancias disueltas— está demasiado concentrada. La pérdida de agua puede concentrarla; también pueden influir las sales, la fertilización concentrada, el encalado excesivo o el aluminio. Una nutrición adecuada puede mejorar el uso del agua dentro de ciertos límites, pero un déficit severo impide que los nutrientes se disuelvan. En campos de soja con distinto nivel de encalado, los síntomas de sequía aparecieron antes donde el encalado era mayor.
¿cómo se mueve el agua por la planta?
La transpiración, pérdida de agua por las hojas en forma de vapor, crea una tensión que impulsa agua desde el suelo por el sistema vascular de la planta. La fuerza de esa succión depende de la temperatura y la humedad relativa del aire: cuando baja la humedad, aumenta.
También se describen la presión generada por las raíces y la tensión de las hojas como factores del transporte de agua hasta ellas.
Para decidir cuándo regar, comprueba la humedad en el perfil y no solo en la superficie. Excava con cuidado hasta la profundidad de las raíces y relaciónala con la textura, el enraizamiento, la etapa del cultivo y el PAD. En canteros de huerta en Uruguay, la superficie estaba muy seca, posiblemente hidrofóbica, pero al excavar se encontró más humedad y humus. También hubo canteros secos pese a tener cobertura y materia orgánica: esas condiciones por sí solas no confirman que el agua llegue a la zona de raíces.
Si el suelo está pulverulento, puede absorber el agua con más dificultad. Aplícala gradualmente y vuelve a comprobar hasta dónde avanzó la humedad; ajusta el aporte a la profundidad y extensión de la zona seca que exploran las raíces. Una superficie seca con capas inferiores húmedas no indica por sí sola que todo el perfil necesite agua.
La profundidad y distribución de las raíces determinan qué parte del perfil puede aprovechar la planta. Las raíces profundas pueden acceder a capas húmedas y reducir la exposición a lluvias irregulares; las superficiales quedan más expuestas a la sequía, la escarda y los períodos sin riego. Un nivel freático estacional alto puede mantener las raíces en capas someras, de modo que aun con agua a mayor profundidad la planta puede sufrir durante períodos secos. Para ubicar esas capas, consulta también.
Ver tambiénPerfil, horizontes y textura
En algunos árboles, las raíces profundas trasladan agua durante la noche hacia las capas superiores, donde puede quedar disponible durante el día. Sin embargo, cuando la sequía es muy intensa pueden desaparecer las diferencias entre los patrones de raíces de suelos fértiles e infértiles; la fertilidad por sí sola no garantiza que la planta encuentre agua.
Cerca de Brasilia, durante la estación lluviosa de 1974–1975, tras dos semanas sin lluvia, la capa superficial perdió humedad rápidamente durante la primera semana hasta unos 23 cm, mientras las capas inferiores conservaron más.
Conservar humedad y reducir las pérdidas
1. Mantén el suelo cubierto
El suelo descubierto recibe el sol y el viento directamente: se calienta, pierde más agua por evaporación y puede perder tierra cuando el agua corre por la superficie. Los residuos vegetales amortiguan esos efectos, reducen el viento cerca del suelo y ayudan a que el agua entre en él —eso es la infiltración—; también pueden favorecer la captación del rocío. Mantén una cobertura adecuada al cultivo y al sector, con raíces activas cuando sea posible: es el principio de mantén el suelo cubierto.
¿cómo influye la cobertura en la humedad?
En un módulo de zapallo de INIA Las Brujas, Uruguay, durante el ciclo 2008–2009, los residuos de avena negra con laboreo reducido conservaron más humedad que el sistema convencional en los primeros 20 cm durante la mayor parte del ciclo y favorecieron el ahorro de riego.
En zonas semiáridas o subhúmedas, la cobertura muerta puede ayudar a conservar humedad y aprovechar lluvias erráticas. Vigila que una cobertura viva no consuma la reserva antes de instalar el cultivo siguiente.
En clima tropical
La cantidad y distribución de la lluvia condicionan los abonos verdes —cultivos que se siembran para cubrir el suelo y producir biomasa—; en regiones sin lluvias de otoño e invierno, esa estación limita su desarrollo. En el Cerrado del Brasil Central hay una estación seca invernal y, durante la estación lluviosa, pueden ocurrir períodos de hasta 20 días sin lluvia.
En pasturas tropicales, el rocío intenso de madrugada puede sostener el verdor durante la estación seca si el viento no lo seca enseguida.
En el nordeste de Brasil, el banano necesita riego u otras prácticas que mantengan la humedad cerca de la capacidad de campo —la que queda en el suelo después del drenaje libre— durante todo el ciclo. En su primer ciclo, se recomienda usar cultivos de cobertura o mejoradores del suelo y conservar sus residuos como acolchado.
En el trópico húmedo amazónico, la humedad forestal se relaciona con el agua que transpiran los árboles, la protección del suelo frente al sol y el viento, y lluvias distribuidas durante el año.
2. Aprovecha la biomasa y la materia orgánica
Los restos de poda, la madera, el compost y otra materia orgánica —material vegetal y otros residuos en descomposición— pueden conservar humedad y favorecer la vida y la estructura del suelo. Procura que la madera toque el suelo para facilitar su descomposición. Las podas pueden dejar canales por donde entra agua, y manejar hierbas espontáneas para generar biomasa permite renovar la cobertura. El biochar, un carbón poroso usado como enmienda, y una buena estructura del suelo también se relacionan con una retención más duradera.
En Uruguay, se reportaron zapallos, melón andino y lufas con poco o ningún riego en camas y pilas con abundante materia orgánica.
3. Usa la sombra según el balance de agua
La copa de los árboles puede bajar la temperatura del suelo y reducir el viento, la radiación directa y la evaporación. Los bosques también se asocian con mayor humedad del suelo y del aire. El efecto depende del sitio: en climas templados, una masa foliar mayor puede consumir más agua; en zonas áridas con nivel freático profundo y períodos secos pronunciados, conviene sombrear el suelo en vez de añadir árboles de sombra.
Observa si las medidas están funcionando
Compara la humedad bajo residuos o follaje con la de sectores expuestos y observa la respuesta de las plantas. La marchitez puede avisar que no absorben suficiente agua; el suelo muy seco dificulta la absorción, pero el saturado también la perjudica porque deja a las raíces sin oxígeno.
En Uruguay, durante otoño e invierno secos y después de un verano extremo, algunas plantas de un bosque de alimentos sobrevivieron o rebrotaron sin riego y otras respondieron de manera distinta. En vergeles y huertas uruguayas también hubo sectores que conservaron humedad o produjeron con poco riego y materia orgánica, mientras otros se secaron o perdieron plantas cuando faltó riego, sombra o protección.
Elegir especies y ajustar el riego por etapa
En sitios propensos a sequía, elige plantas adaptadas a la humedad disponible: las raíces profundas pueden alcanzar agua en capas bajas, y las especies de menor demanda compiten menos por la reserva. También puedes escalonar las floraciones o los momentos de máximo tamaño para que no coincidan sus mayores necesidades. La falta de agua afecta especialmente a la soja durante la floración y la fructificación, a la crotalaria juncea al inicio de su crecimiento y a las pasturas. En Uruguay y el Río de la Plata, bajo estrés hídrico el girasol puede reducir la expansión de sus hojas y profundizar sus raíces.
En Uruguay, durante períodos secos, se observaron papas sin laboreo con cosecha de secano y una planta espontánea de zapallo vigorosa.
¿qué adaptaciones ayudan en climas secos?
Algunas plantas limitan la pérdida de agua con una cutícula protectora, que puede ser cerosa o pilosa; otras pierden sus hojas durante la sequía.
En zonas áridas templadas se ha descrito el barbecho de un año: dejar el terreno sin vegetación durante ese período para almacenar parte de las lluvias escasas. En zonas semiáridas o subhúmedas, la cobertura muerta puede ayudar a aprovechar lluvias erráticas; los tomates de secano se han considerado posibles en lugares con algunas lluvias de verano y suelo sano y muy cubierto.
El momento de riego depende del cultivo y de su etapa. Identifica cuándo una falta de agua puede afectar el crecimiento o la cosecha, en vez de regar todas las plantas con la misma frecuencia. Algunas hortalizas necesitan humedad frecuente y pareja, mientras que la cebolla requiere reducir el agua hacia el final de su ciclo.
| Cultivos | Qué observar y cuándo regar |
|---|---|
| Cebolla | En Uruguay y el Río de la Plata, mantén el riego desde el inicio de la formación del bulbo y suspéndelo cerca del final para que madure y se cure. Se recomienda regar con poca intensidad y frecuencia alta, procurando no mojar las hojas. |
| Acelga, espinaca y lechuga | Acelga y espinaca responden a riegos frecuentes sin excesos. Mantén húmeda la lechuga y riégala antes de que se marchite; en verano, necesita riegos más frecuentes y sombra. |
| Chauchas, melón y pepino | La falta de agua puede hacer caer las flores de las chauchas o endurecer sus granos. Melón y pepino son sensibles alrededor del cuajado: el melón necesita agua después de esa etapa y el pepino cuando comienza. |
| Papa, zapallo y remolacha | La papa necesita buena humedad durante el ciclo. El zapallo suele cultivarse sin riego si el suelo es profundo y almacena agua. En la remolacha, el agua influye mucho en el desarrollo de la raíz y el sabor. |
| Berenjena y morrón | En Uruguay y el Río de la Plata, una berenjena grande puede extraer hasta 3 L en un día caluroso; se recomienda dividir el riego entre la mañana y el atardecer. Un morrón grande puede consumir hasta 2 L diarios en enero y sufre tanto por exceso como por falta de agua. |
Para decidir cuándo y cuánto regar, observa la humedad en la zona de raíces y la respuesta de la planta; considera también su etapa y las lluvias recientes. Durante el arraigo, procura mantener húmedo de forma pareja el suelo donde están creciendo las raíces. La frecuencia y el volumen dependen de cuánto se haya secado esa zona; ajusta el riego tras las lluvias y los períodos secos, sin usar un calendario único. Para más pautas de establecimiento, consulta.
Ver tambiénRiego y establecimiento
- Antes de una etapa sensible, aporta agua antes de que la sequía limite el crecimiento. Así reduces la desaceleración justo cuando la planta más necesita sostenerlo.
- Elige cómo aplicarla según el suelo y el cultivo. Con calor y sequía, el goteo puede aprovechar mejor el agua que la manguera o la aspersión. Un riego profundo favorece raíces que exploran capas más hondas; algunos cultivos responden mejor a riegos frecuentes y de poco volumen.
- Revisa antes de repetir. Busca una humedad pareja, no un suelo mojado. Si el suelo quedó pulverulento, puede absorber el agua con más dificultad y tardar en rehidratarse.
En clima tropical
En una sucesión de arroz y trigo estudiada en Asia, la retención de agua en los primeros 5 cm del suelo aumentó con Sesbania y sus asociaciones, y también con estiércol o residuos de trigo.
En arroz joven, dejar que la planta se marchite levemente antes de volver a regar se ha recomendado en suelos arcillosos bien estructurados, pero no en suelos arenosos con una capa concrecionada. En los trópicos también se han cuestionado el cultivo en seco y el espaciamiento amplio como métodos para ahorrar agua.
El enset puede sobrevivir sequías largas aunque deje de crecer y conserva almidón en el tronco y el tubérculo. En el sertón nordestino, algunas plantas pierden sus hojas y tienen troncos con corteza gruesa y esponjosa. En Chapada dos Veadeiros, las plantas de ananá más vigorosas se observaron junto a arroyos.
Qué hacer cuando la sequía supera las reservas
Cuando el agua disponible no alcanza para la demanda, aprovecha mejor lo que queda y reduce temporalmente el consumo. Si el sitio ya está preparado, hay pocas formas de aumentar la disponibilidad de agua; estas medidas alivian la presión sobre la reserva.
- Si aún puedes regar, usa el agua eficientemente. Con calor y sequía, el goteo puede aprovecharla mejor que la manguera o la aspersión. Cuando sea posible, riega antes de que una fase de crecimiento quede limitada por la falta de agua.
- Reduce temporalmente la vegetación que compite por el agua. Si prevés que un árbol o arbusto recibirá menos agua de la que necesita, podar parte de su follaje puede reducir su demanda.
- Protege el suelo con cobertura y, en próximas plantaciones, elige plantas adaptadas a la sequía. También puedes escalonar las floraciones o los momentos en que las plantas alcanzan su mayor tamaño para reducir la competencia por agua.
En clima tropical
En un fragmento de Mata Atlántica, durante un año muy seco, la supervivencia de semillas fue mejor en el interior que en el borde.
En una experiencia de Brasil tropical se afirmó haber producido maíz y tomate con 5 mm de lluvia. Esta observación corresponde a condiciones particulares y no indica por sí sola qué medidas funcionarán en un sitio templado o subtropical con heladas.
Casos
Donde los enfoques difieren
Si valoras la resistencia a la sequía de un suelo rico en humus, no la deduzcas solo de esa condición: se describe mayor resistencia asociada al humus, pero también raíces más someras que pueden quedar expuestas cuando la humedad útil está por debajo de 50 cm. Comprueba en el perfil dónde se concentra la humedad y hasta dónde llegan las raíces antes de confiar en esa reserva.
Para practicar
- Elige dos sectores con distinta cobertura o exposición y plantas en etapas comparables. Después de una lluvia o un riego, revisa con cuidado el suelo a distintas profundidades hasta donde llegan las raíces. Anota la humedad por capa y las señales de las plantas; repite la observación durante el siguiente período seco en los mismos lugares.
Cómo razonarla
Compara la zona de raíces, no solo la superficie. Si las capas exploradas siguen húmedas, una superficie seca no basta para decidir que todo el perfil necesita agua; si la zona radicular se seca y las plantas muestran estrés, ajusta el manejo y vuelve a observar.
- Cuando el agua disponible sea limitada, registra qué cultivos están en etapas sensibles, qué señales de estrés muestran y cómo está la humedad en sus zonas de raíces. Anota qué sectores priorizas para el riego; después comprueba hasta dónde llegó el agua y cómo respondieron las plantas.
Cómo razonarla
Compara lo que priorizaste con la humedad que alcanzó las raíces y la respuesta de las plantas. La etapa del cultivo y las lluvias recientes ayudan a ajustar decisiones futuras sin convertir una observación puntual en un calendario fijo.
Límites y preguntas abiertas
Las respuestas dependen del perfil, las especies y el momento. Antes de ampliar una práctica, comprueba su efecto bajo las condiciones reales de tu predio.
Preguntas pendientes:
- ¿Cómo calculo el volumen de reserva necesario para cubrir un período seco sin depender de una reposición inmediata?
- ¿Cómo determino cuándo y cuánto regar a partir de la humedad disponible y la respuesta de las plantas?
- ¿Qué plan de riego necesito durante el arraigo de una plantación o una huerta, y cómo lo ajusto después de lluvias o períodos secos?
- ¿Qué medidas de emergencia aplicaré si una sequía supera las reservas de agua disponibles?
- ¿Cómo priorizo los cultivos cuando la reserva no alcanza para cubrir las necesidades de todos durante una sequía prolongada?
- ¿Qué análisis o señales permiten confirmar que una planta con suelo húmedo sufre sequía fisiológica por sales u otros solutos y definir el manejo adecuado?
Relacionado desde otros temas
Relacionado
En relevamientos del sur de Brasil, el humus fue más abundante en suelos secos y en perfiles someros de 5 a 15 cm; su menor presencia con mayor profundidad y humedad se relacionó con una descomposición más completa. También se propone que el pH aumenta con la profundidad y que allí la menor cantidad de humus reduce la capacidad de intercambio catiónico. El agua y la materia orgánica amortiguan cambios rápidos de temperatura porque tienen mayor calor específico y menor conductividad térmica que los minerales.
Cuando el estrés con suelo húmedo se asocia a acumulación de sales, el lavado con agua de buena calidad busca desplazar los solutos por debajo de la zona de raíces; suele requerir más agua que un riego habitual. Para cada 100 mm de suelo de textura media, una tabla estima que aplicar 50, 100 o 200 mm de agua elimina alrededor de 50, 80 o 90 % de la sal, respectivamente.
También se atribuye a micronutrientes, calcio y potasio una mayor resistencia vegetal a la sequía, vinculada a la viscosidad del plasma celular. En suelos pantanosos de Rio Grande do Sul con pH de 6,8 a 7,2 se considera posible una concentración alta de SH2.
Las estimaciones sobre la proporción de agua en las plantas difieren: una la sitúa entre 85 y 95 %, mientras que otra indica entre 80 y 85 % de agua y señala que el hidrógeno y el oxígeno representan el 95 % de su composición, junto con 10–15 % de carbohidratos y proteínas metabolizados.
En el Río de la Plata, el manejo del agua en un bosque de alimentos sobre suelo arenoso busca acelerar el desarrollo. Durante un período sin lluvia en el sur de Brasil, continuó la producción bajo cobertura orgánica.
En un bloque pequeño de Uruguay sin manejo, sobrevivió un tomate de árbol; el crecimiento que se esperaba tras aclarar la cobertura aún no se había observado. En un cantero uruguayo, unos dos meses después de su construcción, las plantas habían crecido con muy poco riego.
En una zona semiárida de Israel se describió un riego semanal sobre una capa impermeable a 40 cm. En un estudio de riego suplementario, la aplicación de MRF redujo en un 50 % la necesidad informada de riego. En un parche durante un verano muy seco, varias especies prosperaron sin riego y con pocos cuidados.
Sobre esta página: fuentes y datos relacionados
En el fichero de especies. Cactaceae (1).
Plantas sin ficha identificada. Ensete ventricosum (enset) (1).
En otros temas. Contenidos periféricos de las fuentes (3), Fertilidad y ciclos de nutrientes (1), Manejo estacional y por tipo de cultivo (1), Productividad y rendimientos (1), Cambio climático y resiliencia (1).
Qué se dejó fuera (3 puntos). definición química sin aplicación para diagnosticar o manejar la humedad del predio (1); antecedente evolutivo sin consecuencia práctica para las decisiones de manejo (1); analogía retórica sin método ni dato operativo (1).
De dónde sale esto. 352 afirmaciones de 69 fuentes. Evidencia: afirmacion general 56%, experiencia directa 17%, tabla o referencia 14%, estudio o medicion 8%.
- Ana Maria Primavesi: 116 afirmaciones (Ana Maria Primavesi (s. f.), Manejo ecológico do solo)
- Inti Sanguinet: 86 afirmaciones (51 obras o vídeos)
- Dave Jacke con Eric Toensmeier: 46 afirmaciones (2 obras o vídeos)
- Castaño, Giménez, Ceroni, Furest y Aunchayna (INIA GRAS): 26 afirmaciones (Castaño, Giménez, Ceroni, Furest y Aunchayna (INIA GRAS) (2011), Caracterización agroclimática del Uruguay 1980-2009 (Serie Técnica 193))
- Embrapa (varios autores): 18 afirmaciones (Embrapa (varios autores) (2023), Adubação verde e plantas de cobertura no Brasil, vol. 1 (2.ª ed.))
- INIA, OPS y UdelaR: 18 afirmaciones (INIA, OPS y UdelaR (2008), Alimentos en la huerta)
- Ben Falk: 15 afirmaciones (Ben Falk (2024), The Resilient Farm and Homestead (edición revisada y ampliada))
- Gilsanz (INIA): 8 afirmaciones (Gilsanz (INIA) (2012), Abonos verdes en la producción hortícola (Serie Técnica 201))
- Eric Toensmeier: 6 afirmaciones (Eric Toensmeier (2016), The Carbon Farming Solution)
- José Fernando dos Santos Rebello y Daniela Ghiringhello Sakamoto: 3 afirmaciones (José Fernando dos Santos Rebello y Daniela Ghiringhello Sakamoto (2021), Agricultura Sintrópica segundo Ernst Götsch)
- Fabiana Mongeli Peneireiro: 2 afirmaciones (Fabiana Mongeli Peneireiro (1999), Sistemas agroflorestais dirigidos pela sucessão natural)
- Walter Steenbock y Fabiane Machado Vezzani (orgs.): 2 afirmaciones (Walter Steenbock y Fabiane Machado Vezzani (orgs.) (2023), Agrofloresta)
- Embrapa: 1 afirmaciones (Embrapa (2019), Leguminosas na fruticultura (capítulo))
- INIA: 1 afirmaciones (INIA (2022), Oportunidades y desafíos del uso de los bosques nativos integrados a la producción ganadera de Uruguay (Serie Técnica 261))
- Raseira et al. (Embrapa Clima Temperado): 1 afirmaciones (Raseira et al. (Embrapa Clima Temperado) (2004), Espécies frutíferas nativas do Sul do Brasil (Documentos 129))
- Carlos Roberto Franke et al. (orgs.): 1 afirmaciones (Carlos Roberto Franke et al. (orgs.) (2005), Mata Atlântica e Biodiversidade)
- Juan Millán y Diego Romero (IICA Uruguay): 1 afirmaciones (Juan Millán y Diego Romero (IICA Uruguay) (2023), Caracterización productiva, social, ambiental y económica del sector hortícola y frutícola)
- I. Siddique et al. (UFSC): 1 afirmaciones (I. Siddique et al. (UFSC) (2017), Agroflorestas agroecológicas do Sul em rede (SAFAS))
Fuentes de esta página
- Ana Maria Primavesi (s. f.), Manejo ecológico do solo: p. 24, p. 25, p. 26, p. 28, p. 33, p. 35, p. 39, p. 40, p. 42, p. 44, p. 56, p. 60, p. 63, p. 64, p. 65, p. 67, p. 68, p. 69, p. 70, p. 236, p. 345, p. 464, p. 479, p. 482, p. 525, p. 528, p. 565, p. 566, p. 568, p. 569, p. 570, p. 84, p. 132, p. 157, p. 251, p. 445, p. 213, p. 315, p. 413, p. 416, p. 417, p. 418, p. 480, p. 499, p. 535, p. 542, p. 148, p. 294, p. 355, p. 457
- Dave Jacke con Eric Toensmeier: 2 obras o vídeos
- Castaño, Giménez, Ceroni, Furest y Aunchayna (INIA GRAS) (2011), Caracterización agroclimática del Uruguay 1980-2009 (Serie Técnica 193): p. 7, p. 9, p. 10, p. 20, p. 21, p. 22, p. 23, p. 24, p. 25, p. 26
- Ben Falk (2024), The Resilient Farm and Homestead (edición revisada y ampliada): p. 76, p. 82, p. 87, p. 146, p. 155, p. 63, p. 110, p. 180
- Inti Sanguinet: 3 obras o vídeos, 19 obras o vídeos, 48 obras o vídeos, 22 obras o vídeos, 24 obras o vídeos
- Fabiana Mongeli Peneireiro (1999), Sistemas agroflorestais dirigidos pela sucessão natural: p. 78, p. 87
- Walter Steenbock y Fabiane Machado Vezzani (orgs.) (2023), Agrofloresta: p. 35, p. 38
- Eric Toensmeier (2016), The Carbon Farming Solution: p. 5, p. 8, p. 17
- Embrapa (varios autores) (2023), Adubação verde e plantas de cobertura no Brasil, vol. 1 (2.ª ed.): p. 27, p. 80, p. 83, p. 230, p. 47, p. 231, p. 366, p. 372, p. 398, p. 373, p. 421
- Embrapa (2019), Leguminosas na fruticultura (capítulo): p. 7
- INIA, OPS y UdelaR (2008), Alimentos en la huerta: p. 206, p. 19, p. 62, p. 68, p. 76, p. 77, p. 81, p. 82, p. 86, p. 89, p. 92, p. 96, p. 100, p. 102, p. 118
- José Fernando dos Santos Rebello y Daniela Ghiringhello Sakamoto (2021), Agricultura Sintrópica segundo Ernst Götsch: p. 84, p. 45, p. 57
- Gilsanz (INIA) (2012), Abonos verdes en la producción hortícola (Serie Técnica 201): p. 13, p. 14, p. 15, p. 39
- INIA (2022), Oportunidades y desafíos del uso de los bosques nativos integrados a la producción ganadera de Uruguay (Serie Técnica 261): p. 20
- Dave Jacke con Eric Toensmeier (2005), Edible Forest Gardens, Vol. 2: p. 75, p. 304, p. 418, p. 435, p. 445, p. 422, p. 360, p. 361
- Raseira et al. (Embrapa Clima Temperado) (2004), Espécies frutíferas nativas do Sul do Brasil (Documentos 129): p. 76
- Carlos Roberto Franke et al. (orgs.) (2005), Mata Atlântica e Biodiversidade: p. 151
- Inti Sanguinet, «El RIEGO mas SIMPLE & EFECTIVO para esta SEQUÍA - Sintropía & Resiliencia» (YouTube): 06:17, 23:12, 23:14
- Juan Millán y Diego Romero (IICA Uruguay) (2023), Caracterización productiva, social, ambiental y económica del sector hortícola y frutícola: p. 6
- Dave Jacke con Eric Toensmeier (2005), Edible Forest Gardens, Vol. 1: p. 220
- I. Siddique et al. (UFSC) (2017), Agroflorestas agroecológicas do Sul em rede (SAFAS): p. 42
Páginas que enlazan aquí