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Lógica del bosque

Escorrentía, infiltración y drenaje

aplicarSe apoya en recomendaciones generales

Después de la lluvia, lee el agua como un recorrido completo: de dónde llega, por dónde circula, dónde se infiltra o se acumula y por dónde sale. Primero mejora la capacidad del suelo y la cobertura para recibir agua; luego elige obras que la retengan, almacenen o conduzcan sin concentrarla ni trasladar el daño.

Esta página responde 6 preguntas
3 términos clave
  • Nivel freático: Superficie superior de la zona subterránea cuyos poros están saturados de agua.
  • Cárcava: Canal profundo que el agua concentrada excava en el suelo.
  • Suelo hidrofóbico: Suelo cuya superficie repele temporalmente el agua o dificulta que esta la humedezca.

Antes de empezarObservación e inventario del sitioPerfil, horizontes y textura

Este tema responde cómo decidir qué hacer con el agua que atraviesa un terreno después de la lluvia, sin trasladar el problema de un sector a otro. Al terminar, podrás elegir qué conviene evaluar en cada lugar y qué señales observar para ajustar el manejo a las condiciones de tu sitio.

Leer la cuenca y seguir el agua

Una cuenca es el área que conduce el agua hacia un mismo punto; ese patrón se repite desde un charco o un patio hasta un paisaje entero. Después de una lluvia fuerte, empieza por las partes altas y sigue el recorrido cuesta abajo. Identifica qué llega desde techos, canaletas, bajantes, caminos o cauces; dónde el agua se concentra o se dispersa; y dónde se acumula, infiltra o sale del terreno. Registra también las zonas húmedas y secas, los humedales estacionales y las posibles barreras a la recarga, como pavimento o suelo compactado.

Relaciona el recorrido con el relieve, la pendiente, el suelo y la vegetación. Las depresiones y los pies de ladera suelen recibir agua de zonas más altas y ofrecer más humedad y oportunidad para que infiltre, es decir, para que entre en el suelo. Una pendiente pronunciada puede acelerar el flujo; los techos, pavimentos y suelos compactados pueden reducir la infiltración y concentrar la escorrentía, que es el agua que corre sobre la superficie. La cobertura y las raíces también influyen en cómo se mueve el agua. Por eso, además de ubicar el punto bajo, busca las superficies que lo alimentan.

En clima tropical

En bosques tropicales húmedos de Brasil, tras el desmonte la superficie puede perder permeabilidad y la lluvia escurrir hacia las zonas bajas. En una ladera empinada de Costa Rica se observó agua que corría y arrastraba suelo; sus habitantes relacionaron el aumento de raíces con una mayor infiltración. En una experiencia de Brasil, tras 30 años de transformación en bosque de una finca tropical de 340 ha, se informó el retorno de 17 arroyos con flujo perenne. Es un caso situado, no una regla para otros sitios.

Dibuja el recorrido antes de intervenir

  1. En un plano sencillo, marca techos, bajantes, caminos, cauces, depresiones y zonas húmedas o secas. Dibuja flechas desde las partes altas y señala dónde los flujos convergen o se separan.
  2. Durante y después de la lluvia, compara las flechas con el agua que observas: anota dónde se acumula, dónde sigue circulando y por qué lugar sale del terreno.

Diagnosticar infiltración, acumulación y drenaje

La infiltración es la entrada del agua en el suelo por sus poros. Si la lluvia o el riego llegan más rápido de lo que el suelo puede recibirlos, el agua se acumula o escurre. Por eso, después de una lluvia puedes encontrar charcos en sectores planos y regueros en una ladera, aunque el suelo siga seco bajo la superficie. Los charcos suelen señalar puntos bajos o lugares donde el drenaje superficial es lento; los regueros muestran por dónde se concentra el agua.

Para saber cuánto dura el encharcamiento, anota cuándo aparece y cuándo desaparece cada charco después de una lluvia o un riego. Registra también la humedad previa del suelo y repite la observación en distintos episodios: un mismo sector puede responder de manera diferente si ya estaba húmedo.

Un charco o la saturación de la capa superior indican drenaje superficial deficiente; el drenaje interno describe cómo se mueve el agua bajo la superficie. No supongas que todo el perfil está mojado: tras regar, el agua puede correr por una superficie que la repele y dejar seco el suelo de abajo. Revisa la textura, la materia orgánica, las costras, la compactación, las capas restrictivas, el nivel freático y la estructura del perfil. Varias causas pueden producir señales parecidas, así que observa cómo cambia la humedad con la profundidad perfil, horizontes y textura y busca señales de compactación.

Ver tambiénEstructura, compactación y laboreo

La velocidad y la cantidad de agua que infiltra dependen de la superficie y de lo que hay debajo. Una costra puede frenar la entrada; si el suelo además está compactado, el agua tiene menos poros para circular. En cambio, los macroporos —poros grandes por los que circulan agua y aire—, las galerías de la fauna y los espacios que dejan las raíces al descomponerse facilitan el movimiento y el almacenamiento del agua.

medir el drenaje interno

En una cama de cultivo, instala un pozo de observación con tubería perforada. Después de varios riegos intensos, mide cómo baja el nivel del agua entre lecturas; así observas el drenaje dentro del perfil, además de cuánto dura un charco en la superficie.

Como referencia para una cama, el nivel debería bajar al menos 2 mm por hora para evitar sufrimiento de las plantas. Anota las condiciones del suelo, su humedad previa y el manejo para poder interpretar la medición.

Recuperar infiltración y frenar la escorrentía

Cobertura y estructura del suelo

Cuando la lluvia golpea el suelo desnudo, puede deshacer sus agregados y formar una costra que dificulta la entrada del agua. La cobertura viva o los residuos amortiguan ese impacto; las raíces, la materia orgánica y la fauna favorecen poros y canales por donde el agua infiltra y queda disponible en el suelo. Mantén la superficie cubierta, evita destruir su estructura y ajusta el material y el espesor al cultivo y al sector. Los abonos verdes también pueden frenar el agua en una pendiente.

mantén el suelo cubierto

materiales de cobertura
  • Las capas de cartón o periódico pueden limitar la infiltración; sus uniones solapadas dejan pasar algo de agua. Riega abundantemente antes de cubrirlas o instala goteo.
  • Las láminas plásticas impiden que infiltre la lluvia, y las hojas mojadas pueden compactarse y limitar el paso del agua y el aire.
  • Una tela permeable puede obstruirse con partículas bajo el acolchado orgánico; una capa superior de piedra ayuda a mantener abiertos sus poros.

Pendiente y decisión de manejo

Antes de construir zanjas, bordos o terrazas, revisa la pendiente, la cobertura y el estado del suelo, además de la intensidad y duración de las lluvias, el uso del terreno y las prácticas de manejo. Una pendiente mayor puede acelerar la escorrentía y aumentar su capacidad para transportar partículas, pero no determina por sí sola cuánta agua y suelo se perderán. Estos factores ayudan a valorar si conviene favorecer la infiltración; para decidir si un excedente debe almacenarse o conducirse, sigue su recorrido en observación e inventario del sitio y revisa captación de lluvia y almacenamiento y reservas de agua.

En clima tropical
  • En ensayos del sur de Brasil, con el suelo cubierto por residuos vegetales la infiltración fue casi total; en suelo desnudo escurrió entre 75 % y 80 % de una lluvia de 60 mm.
  • En parcelas del sur de Brasil con pendiente del 20 %, entre agosto de 2002 y agosto de 2003, la revegetación sin fuego redujo en promedio 75,68 % las pérdidas de agua frente a la revegetación con fuego e infiltró el 99,74 % de la precipitación evaluada.

Elegir entre infiltrar, almacenar y conducir

Empieza por ralentizar y repartir la escorrentía para que el suelo pueda recibirla; así reduces el flujo que erosiona y aumentas el agua disponible cerca de las raíces. Si el terreno no infiltra suficiente agua o quieres reservar excedentes para otro momento, incorpora estanques o cuencas al diseño. Conduce solo el agua que sobra y llévala a un lugar capaz de recibirla sin socavar el suelo ni trasladar el anegamiento a otro sector. Puedes combinar las tres opciones en un mismo recorrido. Para planificar captaciones y reservas, consulta captación de lluvia y almacenamiento y reservas de agua.

Antes de excavar

Revisa la pendiente real, el perfil y la textura del suelo, las capas que frenan el paso del agua, la humedad de cada estación, las rutas de escorrentía y el destino de los excedentes. Una superficie plana, un suelo compacto o una capa restrictiva pueden mantener el agua encharcada o saturar el suelo bajo la superficie; en esas condiciones, retener más agua puede prolongar la falta de aire en las raíces. Si el agua llega desde arriba, desviarla puede ayudar a reducir los charcos. Una zanja que parece nivelada, pero tiene una inclinación accidental, puede concentrar el flujo y abrir una cárcava.

Distingue las obras por su función

Una zanja de infiltración retiene el agua y permite que penetre en el suelo a lo largo de su recorrido; una zanja inclinada la conduce hacia una salida. En la terminología permacultural, swale suele referirse a una estructura nivelada, con un caballón cuesta abajo, que retiene agua; algunas normas de Estados Unidos usan la misma palabra para zanjas inclinadas de conducción. Si buscas infiltrar, traza la obra sobre el contorno y mantén nivelados el borde cuesta abajo de la excavación y la parte superior del caballón.

forma y suelo
  • El comportamiento depende de la textura: en suelo arcilloso relativamente compacto, una zanja con poca pendiente puede transportar agua; en arena, el agua puede infiltrarse antes de recorrerla y el suelo mojado puede perder estabilidad.
  • En suelos arenosos se han propuesto zanjas más anchas y menos profundas; en suelos compactos, aflojar el fondo puede facilitar el movimiento del agua. Ajusta la forma a la función prevista.
  • No hay una pauta universal validada para la separación ni la sección de las zanjas.

En una ladera, puedes ralentizar el agua con zanjas en contorno, terrazas que formen áreas de plantación niveladas, montículos o pequeñas captaciones. Los arrozales inundables también pueden formar parte de un diseño. En pendientes largas, distribuye varias captaciones: así cada una recibe menos caudal y se reduce la fuerza que puede erosionar el suelo.

Conducir excedentes y captar escorrentía local

La escorrentía es el agua que corre sobre la superficie. Un techo, un camino pavimentado u otra superficie impermeable puede aportar más agua de la que absorbe incluso un suelo sano; si toda llega a un solo punto, puede abrir surcos y erosionar. Por eso conviene guiarla lentamente hacia un lugar capaz de recibirla.

Organiza el recorrido

  1. Sigue cada aporte hasta su destino. Ubica bajantes, caminos y otras superficies que aportan agua. Define por dónde avanzará y dónde terminará, y comprueba que la pendiente permita conducirla sin acelerarla. Los caminos también pueden integrarse al recorrido del agua.lee la cuenca antes de intervenir
  2. Conduce el agua despacio. Lleva la escorrentía de techos o caminos hacia una captación apropiada. En una ladera larga, varias captaciones distribuidas pueden reducir el caudal que maneja cada una.
  3. Elige una salida que pueda recibir el excedente. Puedes conducirlo a una zona húmeda, una zanja revestida o una salida por gravedad, donde el agua fluye por diferencia de nivel. Si debe cruzar un sendero, un tubo puede pasarla por debajo. Revisa que el recorrido no socave el terreno ni traslade el anegamiento a edificios, caminos u otros sectores.
drenaje subterráneo

Antes de instalar tuberías o perforar una capa restrictiva, confirma que haya una capa permeable y una salida adecuada. La profundidad, la separación y el material de relleno dependen del perfil; estos trabajos pueden requerir diseño técnico. En sistemas de tuberías, una referencia general es instalarlas al menos a 1,2 m bajo el nivel final del terreno y darles al menos 1 % de pendiente hacia una salida por gravedad. La separación suele ser menor en suelos más finos.

Observar resultados y ajustar el manejo

Evalúa una obra comparando cómo responde el terreno antes y después. Recorre el agua desde que llega hasta que se infiltra, se acumula o sale: la escorrentía —el agua que corre sobre la superficie— puede cambiar con la lluvia y con cuánta humedad había en el suelo. Registra cuánto llovió, dónde y por cuánto tiempo hubo encharcamiento, señales de erosión, el nivel del agua en pozos de observación y cuánto entra y sale de cada sector.

lee la cuenca antes de intervenir

Para observar el drenaje interno de una cama, usa un pozo de observación —una tubería perforada que permite seguir el nivel del agua en el suelo— y anota cuánto baja después de riegos intensos. Observa también si el suelo está húmedo debajo de la superficie: que el agua desaparezca arriba no significa que haya llegado a las raíces.

interpretar las mediciones
  • En Uruguay, un balance hídrico —un cálculo de cómo se reparte el agua— estima el agua no retenida como la suma de la escorrentía superficial y el drenaje profundo, es decir, el agua que supera lo que el suelo puede retener después de drenar el exceso. Para estimar la lluvia efectiva, considera también la lluvia de los cinco días anteriores.
  • Como referencia para una cama de plantación, se recomienda que el nivel en el pozo baje al menos 2 mm por hora para evitar sufrimiento de las plantas. Interpreta esa lectura junto con el tipo de suelo, su humedad y el manejo.
  • En un cantero uruguayo durante el verano, la superficie parecía repeler el agua: una primera pasada podía escurrir mientras el suelo seguía seco debajo.
  • En una finca de clima templado-frío de Nueva Inglaterra, un estanque sin aporte continuo de manantial o arroyo reflejaba sobre todo el nivel freático y recibía escorrentía intermitente por zanjas. Tras lluvias superiores a unos 6 mm, podía captar desde cientos hasta miles de galones, según la saturación previa del suelo. En la posición descrita como activada, el paisaje absorbía tormentas de 4–6 pulgadas (≈10–15 cm) sin que saliera del terreno la mayor parte de la escorrentía.

Con el tiempo, la cobertura viva, las raíces y un suelo más poroso pueden asumir parte del trabajo de las zanjas de infiltración. Observa si llega menos agua a ellas y si el terreno retiene o infiltra más; luego revisa si todavía hacen falta y si conservan una salida segura para los excedentes.

mantén el suelo cubierto

cambios en las zanjas y el suelo
  • En experiencias agroforestales de Uruguay se ha observado más absorción bajo troncos y materia orgánica, y mayor retención, drenaje y porosidad en huertos sin laboreo. Al avanzar la sucesión, el agua también puede acercarse e infiltrarse mejor.
  • En una zona inundable de Chuí, en el sur de Brasil, se instalaron zanjas principales de infiltración y drenaje mientras se establecían árboles en ellas; con el tiempo, se observó que la mayor parte de la lluvia se infiltraba en las áreas productivas por las raíces y llegaba poca agua a las zanjas.
  • En otra experiencia productiva de Chuí, una zanja dejó de limpiarse cuando se llenó de material orgánico y el sector dejó de inundarse como antes. Ese resultado corresponde a esa condición del terreno.

Otros ejemplos

Más ejemplos
  • Patio residencial subtropical húmedo de Norteamérica · conecta aportes de techo y ladera con estanques y una salida bajo un sendero.
  • Finca de clima tropical húmedo en Costa Rica · canales con menos de 3 % de desnivel guían lentamente la escorrentía hacia un punto del terreno.
  • Vergel de Uruguay · camas transversales a la pendiente para captar infiltración; otras líneas se orientaron según el objetivo.
  • Región árida de Sudáfrica · lluvias concentradas sobre suelo degradado se asociaron con escorrentía, erosión e inundaciones antes de una sequía.
  • Tierras irrigadas de India, Pakistán y Egipto · el drenaje deficiente se atribuye al ascenso del agua subterránea y a la formación de desiertos o pantanos.
  • Sur de Brasil · mediciones de infiltración distinguen bosque, pastura, siembra directa y cultivo convencional.
  • Jardín en ladera de suelo franco arenoso fino · un cantero interceptado por escorrentía requirió menos riego y tuvo encharcamientos ocasionales.

Relacionado desde otros temas

Algunas hipótesis vinculan la formación de plintitas con nivel freático alto y anegamiento parcial, bajo condiciones reductoras que movilizan hierro. Para conservar la estabilidad de una zanja de infiltración, también se propone excavarlo en suelo no removido y usar la tierra extraída para formar el caballón cuesta abajo.

La forma de las copas puede dirigir el goteo hacia el borde, el tronco o de manera más uniforme bajo las ramas. También se propone ubicar plantas de raíces profundas donde intercepten y distribuyan flujos; en una isla arenosa se plantó vetiver con la intención de tratar agua mediante vegetación. Para canales con nivel freático alto se ha recomendado usar árboles para ayudar a mantenerlo bajo y limitar la salinización; se mencionan moreras, tamarindos, falsas acacias y sauces para drenaje, y eucaliptos, bananos y mangos para canales de riego.

Para estimar el agua del suelo, un estudio concluyó que el método state-space puede relacionarla con la temperatura del suelo, aunque aquí no se detalla un protocolo de aplicación. En África, wadi nombra ríos temporales que llevan agua mientras llueve y no reciben aporte de manantiales. En el Nordeste de Brasil se ha reportado salinización de algunos suelos irrigados tras tres o cuatro años; también se atribuyó el abandono de medio millón de hectáreas irrigadas entre 1929 y 1939 a la salinización, pero una descripción sitúa esas tierras en Oriente Medio y otra en las laderas de China.

Donde los enfoques difieren

Si estás valorando el subsolado keyline en climas fríos, los resultados divergentes no permiten una pauta general; contrasta las condiciones del sitio y su respuesta antes de decidir. Si vas a orientar líneas de plantación en Uruguay, la decisión depende del objetivo descrito: captar infiltración o captar más agua y sedimentos; las experiencias no comparan ambos trazados bajo condiciones idénticas. Si tu decisión depende de cuánta agua seguirá disponible en el suelo o continuará hacia abajo, considera en conjunto transpiración, infiltración y percolación; no se presenta una comparación equivalente que permita fijar una respuesta general. En suelo arenoso muy permeable, se ha propuesto llenar zanjas gradualmente y compactar algunos suelos con animales para retener y conducir agua; comprueba si esa propuesta corresponde a tu terreno. Si un plano o una norma usa el término swale, confirma la función prevista antes de tomar decisiones de diseño, porque el uso del término varía según el contexto.

En la región

En Uruguay se han usado canaletas para llevar excedentes a otros sectores o humedales y depresiones para establecer áreas más húmedas. En canteros, una superficie que había dejado de repeler el agua volvió a absorberla con normalidad. También se reportó una zanja de infiltración que recibió aguas grises de dos viviendas y líquidos de compost que llegaban a cultivos. En el Río de la Plata, la vicia vellosa se presenta como cobertura asociada a una mejor infiltración y menor lavado de nutrientes. En experiencias con camas de cultivo, el exceso de arcilla y la compactación señalaron la conveniencia de mejorar el drenaje; en un hoyo de plantación arenoso no se observó el mismo problema. Para Uruguay, también se plantea que los bosques nativos ayudan a regular aspectos hidrológicos y a conservar áreas de amortiguación de cursos de agua.

Para practicar

  1. Elige un punto donde estés considerando una intervención y recórrelo antes y después de dos lluvias distintas. En un plano, marca qué sectores aportan agua, qué destino tiene cada flujo y qué zonas no tienen una salida identificable.
Cómo razonarla

Compara las rutas observadas con el destino que imaginas para la intervención. Si no puedes seguir el excedente hasta un lugar que pueda recibirlo, falta información para decidir.

  1. En un sector con una obra existente, registra en dos episodios cuánto agua recibe, si se desborda y qué ocurre aguas abajo. Anota también la humedad previa del terreno y compara los episodios antes de modificar el manejo.
Cómo razonarla

Distingue cambios asociados con la obra de los que pueden deberse a la lluvia o a la humedad antecedente; revisa si la obra sigue cumpliendo su función y conserva un destino seguro.

Límites y preguntas abiertas

La respuesta visible después de una lluvia no permite por sí sola predecir el comportamiento anual ni el efecto de una intervención aguas abajo. Comprueba esos efectos a lo largo de distintas estaciones y escalas antes de extrapolar lo observado en un sector.

Lo que todavía no sabemos:

  • ¿Cómo mido cuánto tarda el agua en infiltrarse y cuánto tiempo permanece encharcado cada sector? (Falta un protocolo de campo para medir la velocidad de infiltración superficial y registrar cuánto tarda en desaparecer el encharcamiento; solo se ofrece una referencia de descenso del nivel en un pozo de observación)
  • ¿Cómo conduzco el exceso de agua sin causar erosión, inundar otro sector ni trasladar el problema al terreno vecino? (Faltan criterios de dimensionamiento y verificación de salidas para conducir excedentes sin erosionar, inundar otro sector ni trasladar el problema a predios vecinos)
  • ¿Qué registros debo llevar para saber cuánta agua capto, almaceno, uso y pierdo, y si las obras reducen escorrentía o anegamientos? (Falta una pauta de registro que cuantifique entradas, almacenamiento, uso, pérdidas y cambios de escorrentía o anegamiento antes y después de cada obra)
  • ¿Qué dimensiones y capacidad corresponden a una obra concreta según el perfil, la pendiente y el caudal máximo esperado?
  • ¿Qué seguimiento permite evaluar a largo plazo los cambios en caudales y anegamientos fuera del sector intervenido?
  • ¿Qué criterios de calidad y manejo deben cumplirse para infiltrar aguas grises cerca de cultivos?
  • ¿Qué condiciones permiten comparar los resultados del subsolado keyline en climas fríos y la relación entre transpiración, infiltración y percolación?
Sobre esta página: fuentes y datos relacionados

En el fichero de especies. Crotalaria ochroleuca (2), Cajanus cajan (1), Vicia villosa (1), Baccharis sp. (1), Cynara cardunculus (1), Brassica rapa (1).

Plantas sin ficha identificada. Capim-arroz o capim-capivara (1), Sauces, alisos, olmos y arces rojos (1), Sesbania aculeata, Sesbania rostrata y Vigna radiata (1), Juglans (1).

En otros temas. Calidad y disponibilidad del agua (33), Fertilidad y ciclos de nutrientes (12), Siembra y plantación (8), Zonas, accesos e infraestructura (5), Cultivos básicos y granos (3), Presupuesto y costos (2), Captación de lluvia (1), Mano de obra y tiempos (1), Salud, regeneración y carbono del suelo (1).

Qué se dejó fuera (1 puntos). Referencia a un esquema sin explicación suficiente para aportar un dato aplicable (1).

De dónde sale esto. 461 afirmaciones de 43 fuentes. Evidencia: afirmacion general 66%, experiencia directa 11%, tabla o referencia 10%, caso documentado 5%.

  • Ana Maria Primavesi: 144 afirmaciones (Ana Maria Primavesi (s. f.), Manejo ecológico do solo)
  • Dave Jacke con Eric Toensmeier: 112 afirmaciones (2 obras o vídeos)
  • Ben Falk: 89 afirmaciones (Ben Falk (2024), The Resilient Farm and Homestead (edición revisada y ampliada))
  • Inti Sanguinet: 53 afirmaciones (29 obras o vídeos)
  • Embrapa (varios autores): 18 afirmaciones (Embrapa (varios autores) (2023), Adubação verde e plantas de cobertura no Brasil, vol. 1 (2.ª ed.))
  • Eric Toensmeier: 11 afirmaciones (Eric Toensmeier (2016), The Carbon Farming Solution)
  • Gilsanz (INIA): 9 afirmaciones (Gilsanz (INIA) (2012), Abonos verdes en la producción hortícola (Serie Técnica 201))
  • Embrapa Florestas: 6 afirmaciones (Embrapa Florestas (2006), Sistemas agroflorestais)
  • Walter Steenbock y Fabiane Machado Vezzani (orgs.): 5 afirmaciones (Walter Steenbock y Fabiane Machado Vezzani (orgs.) (2023), Agrofloresta)
  • INIA, OPS y UdelaR: 4 afirmaciones (INIA, OPS y UdelaR (2008), Alimentos en la huerta)
  • INIA: 3 afirmaciones (INIA (2022), Oportunidades y desafíos del uso de los bosques nativos integrados a la producción ganadera de Uruguay (Serie Técnica 261))
  • José Fernando dos Santos Rebello y Daniela Ghiringhello Sakamoto: 3 afirmaciones (José Fernando dos Santos Rebello y Daniela Ghiringhello Sakamoto (2021), Agricultura Sintrópica segundo Ernst Götsch)
  • Castaño, Giménez, Ceroni, Furest y Aunchayna (INIA GRAS): 2 afirmaciones (Castaño, Giménez, Ceroni, Furest y Aunchayna (INIA GRAS) (2011), Caracterización agroclimática del Uruguay 1980-2009 (Serie Técnica 193))
  • Carlos Roberto Franke et al. (orgs.): 2 afirmaciones (Carlos Roberto Franke et al. (orgs.) (2005), Mata Atlântica e Biodiversidade)
Fuentes de esta página
  • Dave Jacke con Eric Toensmeier: 2 obras o vídeos
  • Ana Maria Primavesi (s. f.), Manejo ecológico do solo: p. 107, p. 125, p. 272, p. 315, p. 385, p. 400, p. 401, p. 468, p. 469, p. 470, p. 526, p. 534, p. 544, p. 545, p. 547, p. 548, p. 552, p. 565, p. 568, p. 36, p. 41, p. 42, p. 56, p. 62, p. 64, p. 65, p. 67, p. 104, p. 122, p. 127, p. 177, p. 213, p. 235, p. 253, p. 254, p. 265, p. 266, p. 268, p. 269, p. 270, p. 271, p. 273, p. 274, p. 277, p. 278, p. 380, p. 382, p. 396, p. 403, p. 404, p. 406, p. 413, p. 417, p. 447, p. 459, p. 471, p. 472, p. 474, p. 478, p. 479, p. 481, p. 482, p. 483, p. 492, p. 504, p. 513, p. 525, p. 567, p. 183, p. 214, p. 390, p. 438, p. 475
  • Ben Falk (2024), The Resilient Farm and Homestead (edición revisada y ampliada): p. 19, p. 75, p. 79, p. 80, p. 81, p. 87, p. 126, p. 145, p. 147, p. 148, p. 155, p. 169, p. 262, p. 273, p. 274, p. 315, p. 316, p. 83, p. 238, p. 36, p. 42, p. 76, p. 82, p. 84, p. 85, p. 86, p. 89, p. 90, p. 97, p. 165, p. 263, p. 275, p. 253, p. 259, p. 260, p. 314, p. 45
  • Inti Sanguinet: 3 obras o vídeos, 2 obras o vídeos, 11 obras o vídeos, 18 obras o vídeos, 7 obras o vídeos, 4 obras o vídeos, 13 obras o vídeos, 9 obras o vídeos
  • Eric Toensmeier (2016), The Carbon Farming Solution: p. 2, p. 5, p. 8, p. 13
  • Castaño, Giménez, Ceroni, Furest y Aunchayna (INIA GRAS) (2011), Caracterización agroclimática del Uruguay 1980-2009 (Serie Técnica 193): p. 9, p. 25
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  • Embrapa (varios autores) (2023), Adubação verde e plantas de cobertura no Brasil, vol. 1 (2.ª ed.): p. 370, p. 20, p. 368, p. 369, p. 391, p. 413, p. 29, p. 48, p. 367, p. 414, p. 373
  • Carlos Roberto Franke et al. (orgs.) (2005), Mata Atlântica e Biodiversidade: p. 57
  • José Fernando dos Santos Rebello y Daniela Ghiringhello Sakamoto (2021), Agricultura Sintrópica segundo Ernst Götsch: p. 45, p. 106, p. 107
  • Walter Steenbock y Fabiane Machado Vezzani (orgs.) (2023), Agrofloresta: p. 35, p. 79, p. 30, p. 113
  • Embrapa Florestas (2006), Sistemas agroflorestais: p. 123, p. 125, p. 126
  • Dave Jacke con Eric Toensmeier (2005), Edible Forest Gardens, Vol. 2: p. 35, p. 37, p. 210, p. 341, p. 347, p. 348, p. 357, p. 358, p. 367, p. 368, p. 377
  • Gilsanz (INIA) (2012), Abonos verdes en la producción hortícola (Serie Técnica 201): p. 12, p. 13, p. 16, p. 17, p. 48, p. 65
  • INIA, OPS y UdelaR (2008), Alimentos en la huerta: p. 24, p. 31, p. 70, p. 124
  • Inti Sanguinet, «De AGUAS GRISES a un EPICO BOSQUE de ALIMENTOS - Permacultura & Sintropia en un Arenal» (YouTube): 04:34

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