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Lógica del bosque

4. Abrir el hoyo y colocar el plantín

Parte 4 de 6 de Siembra y plantación

La planta arraiga mejor cuando sus raíces quedan en contacto con el suelo, extendidas y a la profundidad adecuada. El cepellón es el bloque de sustrato que mantiene juntas las raíces; una planta a raíz desnuda llega sin suelo alrededor. En ambos casos, adapta el hoyo a la planta que tienes y calcula la altura respecto al terreno terminado, incluido el compost y el acolchado que agregarás.

  1. Ajusta el hoyo a las raíces. Cávalo cuando tengas la planta: así puedes ver cuánto espacio necesita y evitas que un hoyo abierto se seque o se derrumbe. Para un cepellón, deja espacio lateral para trabajar; para raíces desnudas, abre lo suficiente para distribuirlas sin amontonarlas. Mantén firme y sin remover el suelo debajo de la corona —la zona donde se unen las raíces y el tallo— o del cepellón.
  1. Revisa y acomoda las raíces. Antes de plantar, corta las raíces rotas o enfermas y libera las que crecen en círculo para que no estrangulen la planta. Extiende las demás; si es a raíz desnuda, puedes apoyarla sobre un montículo firme de tierra para repartirlas alrededor. Afloja con cuidado las raíces periféricas de un cepellón, sin desarmarlo por completo, sobre todo si la planta ya tiene hojas.

  2. Comprueba la altura antes de rellenar. Localiza en el tallo la línea original del suelo —la marca hasta donde estaba enterrada en el vivero— y considera cuánto subirán la superficie el compost y el acolchado. Coloca allí la corona o la línea del suelo, según corresponda, y deja el punto de injerto de los frutales claramente por encima de la tierra: si la variedad enraíza, el portainjerto puede dejar de cumplir su función.

ajustar la altura al suelo
  • En suelos compactos o someros, o donde el nivel freático es alto, puede convenir plantar en alto o sobre un montículo firme. En suelos someros, con capas restrictivas o nivel freático alto, gran parte del crecimiento de raíces durante los primeros tres años ocurre en los 5 cm superiores del suelo.
  • En recomendaciones para climas templados, la altura varía según la textura y el tamaño: en suelos finos o compactos, la línea del suelo queda entre 13 y 25 mm sobre el nivel final para plantas a raíz desnuda, contenedores de hasta 4 litros o cepellones de menos de 20–30 cm; para contenedores o cepellones grandes, entre 25 y 50 mm por encima. En suelos arenosos, puede quedar al nivel del terreno o entre 25 y 50 mm por debajo para reducir la desecación.
  • La plantación tipo mariposa consiste en partir desde abajo el cepellón de una planta en contenedor, separar sus mitades y colocarla sobre un montículo en un hoyo poco profundo. Se plantea para condiciones restrictivas, pero no resuelve las raíces que se enrollan junto a la corona ni se recomienda para cepellones envueltos en arpillera y jaula.
  1. Rellena y vuelve a revisar. Devuelve la tierra por capas y presiónala lo suficiente para dar apoyo, sin compactarla en exceso; riega para cerrar los huecos alrededor de las raíces. Comprueba que la planta siga recta y que no se haya hundido: si quedó demasiado profunda, levanta el cepellón desde abajo y acomoda tierra debajo, sin tirar del tallo.
Fuentes de esta página
  • Dave Jacke con Eric Toensmeier (2005), Edible Forest Gardens, Vol. 2: p. 18, p. 340, p. 349, p. 350, p. 362, p. 369, p. 385, p. 399, p. 401, p. 402, p. 403, p. 404, p. 405, p. 406, p. 407, p. 408, p. 409, p. 410, p. 420, p. 421, p. 422, p. 442, p. 444
  • Inti Sanguinet: 7 obras o vídeos
  • INIA, OPS y UdelaR (2008), Alimentos en la huerta: p. 125, p. 126, p. 127, p. 147
  • Ana Maria Primavesi (s. f.), Manejo ecológico do solo: p. 393

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