Perturbación y sucesión secundaria
Una perturbación cambia los recursos disponibles, los legados y los sitios donde pueden establecerse las plantas; por eso modifica la trayectoria de la sucesión secundaria, que no sigue una secuencia única. La recuperación depende de lo que permanece, de las condiciones del lugar y del régimen de perturbaciones; observarlos permite decidir cuándo conviene dejar regenerar y cuándo orientar el cambio.
Esta página responde 4 preguntas
- ¿Qué condiciones del sitio favorecen o limitan la llegada y el establecimiento de plantas pioneras? → Qué permite la llegada y el establecimiento de pioneras
- ¿Cómo cambia la trayectoria sucesional según el tipo, la intensidad y la frecuencia de una perturbación? → Qué es una perturbación y qué inicia la sucesión secundaria · Cómo cambian los recursos, los parches y la diversidad
- ¿Qué perturbaciones han afectado mi terreno y con qué frecuencia, según su historia y la evidencia disponible? → Leer la historia de perturbaciones en el sitio
- Después de una perturbación, ¿cómo evalúo si la vegetación puede regenerarse sola o requiere una intervención? → Valorar la regeneración y orientar el cambio
Para decidir si observar, conservar la regeneración o intervenir, identifica primero qué cambió con la perturbación y qué legados permanecen. De eso depende la trayectoria que puede seguir el sitio.
Qué es una perturbación y qué inicia la sucesión secundaria
Una perturbación es un evento o proceso que altera un ecosistema, una comunidad o una población y modifica sus recursos, superficies o condiciones físicas. Puede deberse a fuerzas naturales, actividades humanas o cambios ambientales. El tránsito de maquinaria sobre suelo húmedo puede afectar la vegetación y el suelo; una sequía, una inundación o una tala producen cambios distintos. Nombrar el evento no basta: importa qué cambió y dónde.
¿Qué eventos pueden perturbar un ecosistema?
Entre las causas naturales están el fuego, las inundaciones, las sequías, el calor, el frío, el viento, las tormentas y los brotes de insectos; también pueden influir cambios climáticos o del nivel de las capas freáticas. Las actividades humanas incluyen la tala, el pastoreo, la agricultura, el desarrollo, la silvicultura industrial, la contaminación y la fragmentación del hábitat.
¿Qué escala puede tener una perturbación?
Puede ir desde la caída de un árbol hasta la alteración de un bosque entero. Entre esos extremos están la muerte de árboles, el raleo —corte parcial de árboles—, los incendios y las tormentas de hielo.
La sucesión secundaria comienza cuando una perturbación ocurre en un ecosistema existente y deja legados ecológicos: herencias biológicas, minerales o químicas, como semillas, rebrotes o materia del suelo. Estos restos influyen en qué especies pueden establecerse y en el rumbo y la velocidad del cambio. Por eso, un claro de bosque y un antiguo campo agrícola pueden iniciar con comunidades distintas. La sucesión primaria comienza sobre roca o partículas minerales sin suelo ni legados de una comunidad vegetal anterior. Un campo abandonado puede ser un mosaico de parches con condiciones diferentes; observa qué permanece antes de plantar o limpiar.
revisa qué legados sobreviven a una perturbación
¿Qué otros legados pueden permanecer?
También son legados la biología y química del suelo, sus agregados, el banco de semillas y la madera muerta.
¿Qué vegetación puede aparecer en terrenos abandonados?
En antiguos campos agrícolas, pasturas, praderas de heno, prados o céspedes abandonados, la vegetación intermedia puede combinar hierbas, arbustos, árboles y enredaderas.
¿Cuándo un sitio con historia forestal puede parecer una sucesión primaria?
Un antiguo bosque mantenido durante muchos años como césped o cultivo puede comportarse en algunos aspectos como una sucesión primaria.
En clima tropical
En la Amazonia, la selva secundaria rara vez alcanza la imponencia de la selva primaria.
La trayectoria sucesional no sigue una secuencia fija: depende del tipo, la intensidad, la severidad, el momento y la frecuencia de las perturbaciones, además de las condiciones iniciales de cada parche. Una apertura que conserva rebrotes y semillas puede cambiar de forma distinta a otra donde eventos intensos y repetidos eliminaron parte de esos legados. La repetición puede interrumpir una trayectoria o favorecer otra comunidad; lee los cambios como tendencias locales, no como un destino único del paisaje.
lee la sucesión como una tendencia local
¿Cómo influyen las perturbaciones a largo plazo?
Algunas comunidades dependen de perturbaciones que favorecen ciertas formas de vida. Los eventos intensos e infrecuentes también pueden influir durante mucho tiempo en la composición y dirección de bosques o jardines forestales. En muchos sistemas pequeños se alternan perturbación, regeneración e invasión con periodos de crecimiento; la dinámica de la comunidad puede influir en la probabilidad o severidad de perturbaciones externas, y viceversa.
Cómo cambian los recursos, los parches y la diversidad
Al reducir la biomasa aérea —lo que crece por encima del suelo—, una perturbación puede dejar más luz y disminuir temporalmente el uso de agua y nutrientes; la descomposición también puede liberar parte de esos recursos. Pero si el evento destruye raíces y otros legados, o deja el suelo expuesto, la lluvia, la escorrentía, el viento y el calor pueden aumentar las pérdidas y alargar la recuperación. Tras la erupción del monte Saint Helens, los troncos podridos ofrecieron refugio a numerosas especies en regeneración; la madera muerta también puede conservar agua y materia orgánica y reducir la erosión.
Las perturbaciones suelen formar parches de distintos tamaños, y dentro de uno puede haber otros más pequeños. Un claro, por ejemplo, contiene microhábitats —pequeñas áreas con condiciones propias— de diferente sombra y humedad. Una apertura grande o intensa puede hacer retroceder más la sucesión y alterar más suelo que un hueco pequeño, aunque el efecto cambia con la topografía, la humedad, el suelo, la edad de los árboles y la biomasa bajo tierra.
El régimen de perturbaciones es el patrón espacial y temporal de los eventos: incluye su tipo, frecuencia, intensidad, severidad, área, ubicación y efectos sobre otras perturbaciones. La intensidad indica cuánta energía se emplea; la severidad, cuánto afecta realmente a una especie o comunidad. No hay una frecuencia intermedia que siempre favorezca la diversidad: depende de las especies y los recursos disponibles. Mezclar perturbaciones de distintas escalas y momentos puede producir más variedad que repetir un solo tipo de evento.
El fuego y la herbivoría —el consumo de plantas por animales— pueden mantener pastizales y sabanas y limitar el establecimiento de árboles, pero el efecto depende del sitio, la intensidad y la frecuencia. En los palmares del sur de Brasil, las palmeras adultas de Butia odorata resisten el fuego y los incendios limitan la expansión leñosa: parte de la comunidad sobrevive mientras cambia lo que la rodea. Si luego se suprime el fuego o cambia el pastoreo, la vegetación no necesariamente vuelve a su estado anterior, porque el sitio y sus legados también han cambiado.
En clima tropical
En paisajes tropicales de Brasil sometidos a quemas repetidas, el fuego puede favorecer pastos cespitosos —que crecen en matas compactas— y dejar sectores de suelo desnudo. Suprimirlo o mantenerlo de forma persistente modifica la composición y la estructura de manera distinta según el ecosistema y el régimen de quema.
El desmonte seguido de monocultivos o plantaciones extensas puede simplificar un sistema complejo y dificultar su regeneración espontánea. Una cubierta de árboles no siempre indica que el ecosistema recuperó su diversidad: las masas densas de pinos o eucaliptos pueden ser plantaciones y también aparecen en algunos sistemas muy degradados.
Qué permite la llegada y el establecimiento de pioneras
Tras una perturbación, no se empieza desde cero si quedan legados ecológicos. También cuenta el banco de semillas, el conjunto de semillas viables que permanece en el suelo, y las fuentes cercanas que pueden aportar otras. Si el cultivo, el pastoreo u otros usos repetidos agotan esos legados, la llegada desde fuera gana importancia y la recuperación puede demorarse.
¿Cuándo depende la regeneración de las semillas que llegan desde otros sitios?
En una tala rasa experimental en New Hampshire, el 95 % de las plantas que se regeneraron ya existía allí de alguna forma antes de la tala: una apertura amplia aún puede conservar una fuerte huella de la vegetación previa. En campos agrícolas usados durante años, el banco de semillas de especies forestales puede agotarse; entonces cobran más importancia las fuentes cercanas y la recuperación puede tardar más.
Una perturbación reduce por un tiempo la dominancia de quienes ya ocupaban el espacio y abre nichos, lugares con condiciones donde otras especies pueden establecerse. Que una planta llegue no basta: también importan sus estrategias, la competencia y los recursos disponibles. Las ruderales, plantas que responden a las perturbaciones y destinan muchos recursos a reproducirse, colonizan con rapidez los espacios abiertos, pero toleran mal la competencia. Los cambios grandes y frecuentes suelen favorecerlas y perjudicar a las especies adaptadas a ambientes sombríos y poco perturbados.
¿Cómo se recuperan las plantas competidoras?
La mayoría puede recuperarse de perturbaciones moderadas; los impactos intensos o el estrés prolongado suelen dificultar esa recuperación. La respuesta cambia según la especie y el sitio, y algunas plantas herbáceas de bosque pueden tardar mucho en volver si faltan fuentes cercanas de semillas.
La vegetación que vuelve depende de la comunidad previa, de cómo se abrió el sitio y de lo que lo rodea. El relieve, el suelo y el microclima también influyen. Incluso donde se perdió el suelo superficial, el subsuelo expuesto o la roca pueden ser colonizados.
En clima tropical
En campos recién desmontados del trópico húmedo de Brasil, juquira puede nombrar tanto los rebrotes del bosque como la vegetación arbustiva que aparece espontáneamente.
Leer la historia de perturbaciones en el sitio
Los claros, los grupos de vegetación y otros parches pueden dar pistas sobre el suelo, la humedad y las perturbaciones que afectaron el terreno. Para describir su régimen, registra los eventos conocidos o posibles: tipo, frecuencia, intensidad, severidad, área, ubicación, patrón y relación con otras perturbaciones. Compara esos datos con las diferencias actuales entre parches.
El terreno que hoy parece espontáneo o sin manejo humano no necesariamente es prístino ni representa un estado óptimo. Su vegetación refleja perturbaciones pasadas, usos del suelo y lo que ocurrió después: es una de muchas trayectorias posibles.
¿Qué puede revelar el uso anterior del suelo?
En la Amazonia, manchas de tierra consideradas de mayor calidad suelen corresponder a áreas donde un uso depredador eliminó la mata frondosa. Muchas pasturas actualmente fértiles se originaron al talar y quemar bosque; en esos lugares puede continuar una trayectoria de degradación sucesional.
En Uruguay y el Río de la Plata, el fuego y la ganadería interactúan con las condiciones locales y pueden influir en el paso entre pastizales, arbustales, sabanas y bosques. La frecuencia de incendios es baja en Uruguay, aunque hay recurrencia en algunas zonas inundables o temporalmente abandonadas. En las Sierras del este, la expansión del bosque se ha asociado con una menor producción ovina desde comienzos de la década de 1960. En Uruguay también se regeneran bosques ribereños con distintos grados de perturbación por tala. En el área anegada de Salto Grande, la inundación impidió la regeneración del bosque y desplazó el establecimiento hacia orillas más altas; a fines de la década de 1970, la deforestación del vaso del embalse fue calificada como extrema y se asoció con pérdidas importantes de biodiversidad. Cambiar o reducir una presión no garantiza que regrese la vegetación anterior.
Valorar la regeneración y orientar el cambio
Para estimar si la recuperación espontánea es probable, observa si el lugar conserva suelo, reservas de agua y nutrientes, organismos, raíces, rebrotes y propágulos —semillas u otras partes capaces de originar plantas—. Si el impacto destruyó esos apoyos o interrumpió sus ciclos, la recuperación puede ser lenta, incompleta o requerir ayuda. El clima, la fertilidad y la historia de uso cambian cuánto puede tolerar cada sitio.
¿Cómo puede recuperarse la fertilidad tras el cultivo?
En Norteamérica, tras cultivar claros durante unos años hasta agotar el suelo, pueblos indígenas los dejaban volver a bosque; esa recuperación podía restablecer la fertilidad.
Si hay legados y regeneración, puedes dar tiempo al parche y observar su trayectoria. Si buscas orientar el cambio, define el objetivo y ajusta la intervención al lugar: considera su tamaño, momento, tipo, frecuencia, intensidad —cuánto alteras— y severidad —cuánto daño produce—. Una poda localizada puede abrir luz e impulsar plantas ya presentes; un despeje mayor cambia más condiciones y puede abrir otra trayectoria.
planifica trayectorias y parches diversos
La extracción de raíces remueve plantas y suelo; la poda abre espacio para otras plantas; la siega o el pastoreo repetidos pueden frenar ciertas trayectorias. Tras excavar, cortar o despejar, ocupar pronto los nichos con plantas, siembra o pastoreo puede influir en qué comunidad se establece. Planifica también lo que ocurrirá después de la intervención.
El abandono y el manejo repetido también orientan la sucesión. Deshierbar continuamente puede favorecer plantas anuales; la siega y el pastoreo pueden mantener algunas comunidades y frenar el avance de otras. La inercia del uso anterior puede hacer que una intervención suave no cambie la composición; quizá haga falta otra distinta o más intensa, con el momento bien elegido.
¿Qué indica que el uso anterior aún pesa más que la intervención?
En un campo de suelo pobre del Norteamérica templada fría, a fines de abril y comienzos de mayo de la tercera temporada de crecimiento se observaron pocos cambios; se interpretó que el uso anterior aún pesaba más que la perturbación aplicada.
Después de un fuego, el rebrote es una señal que puedes observar para seguir la recuperación. Su cantidad puede variar mucho entre grupos de plantas y entre momentos de evaluación.
¿Cuánto puede variar el rebrote después del fuego?
En cuatro series de 25 plantas, las que rebrotaron a los 60 y 120 días fueron, respectivamente: 7 y 12; 15 y 22; 18 y 22; y 0 y 2. En esos mismos momentos, no rebrotaron: 18 y 13; 10 y 3; 7 y 3; y 25 y 23 plantas.
Casos
Donde los enfoques difieren
Si decides mantener o reducir el ganado para influir en el reclutamiento de árboles, la dirección del efecto depende del contexto: en Uruguay puede limitar el avance del bosque, mientras que en contextos tropicales la reducción de hierbas y combustible puede favorecer la expansión de leñosas.
Al planificar el descanso de un terreno en agricultura itinerante, los periodos descritos varían entre 8 y 20 años, 20 y 25 años, y 5 y 20 años, según la zona o el sistema. La duración afecta cuándo se vuelve a cultivar; esos rangos no forman un calendario único para condiciones distintas.
En la región
Para practicar
- Elige tres parches con señales diferentes de perturbación. En varios puntos fijos de cada uno, toma fotos desde el mismo lugar y registra qué plantas, raíces, madera muerta y suelo expuesto encuentras. Repite la observación en otra fecha y compara los mismos puntos.
Cómo razonarla
Compara primero los legados y las condiciones de cada parche; luego observa si la regeneración se mantiene o cambia. Trata cada explicación como una hipótesis local y evita atribuir todo cambio a un solo evento.
- Elige un grupo de 25 plantas que haya quedado después de una perturbación. Registra cuántas rebrotan y cuántas no a los 60 y 120 días; compara tus recuentos entre momentos y con las cuatro series del pliegue sobre el rebrote.
Cómo razonarla
Los recuentos de las cuatro series muestran que la respuesta puede variar entre grupos y momentos. Usa los mismos puntos y criterios para distinguir una respuesta inicial de una tendencia y valorar si el parche sigue regenerándose.
Límites y preguntas abiertas
Estas relaciones ayudan a entender procesos ecológicos, pero no determinan por sí solas si una intervención conviene al proyecto. Para decidir también hacen falta objetivos claros y una revisión de los recursos disponibles.
Lo que todavía no sabemos:
- ¿Qué duración de seguimiento permite distinguir una respuesta pasajera de una trayectoria persistente en cada tipo de sitio?
- ¿Cómo estimar los efectos acumulados cuando varios eventos se superponen y faltan registros de la historia del terreno?
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- En paisajes de Oceanía, el manejo indígena del fuego puede reducir el impacto de incendios descontrolados. Se plantea que el vigoroso rebrote posterior podría compensar las emisiones de metano y óxidos nitrosos asociadas al fuego. En Australia, las quemas manejadas permitían regular dónde y cuándo rebrotaba el pasto y localizar canguros; se estima que durante milenios ardía gran parte del territorio cada 1–5 años, intervalo propio de aquel contexto.
- Al planificar el manejo de un paisaje con fuego, también puede importar la fauna: algunas especies de caza aprovechadas por pueblos indígenas prefieren hábitats que dependen del fuego o se benefician de él. En un pastizal tropical, después de un fuego controlado se observaron plántulas entre matas de capim-colonião; una cobertura más densa es una trayectoria posible, no un resultado asegurado.
- En una ladera degradada y abandonada de Vermont se observó un aumento rápido de biomasa y biodiversidad. En dos áreas del sur de Brasil con historia de uso similar, una siguió regeneración natural y otra manejo agroforestal; una conservó manchas dominadas por sapé, helechos y arbustos. En Vermont, sitios de antiguos molinos del río Mad están siendo recolonizados por vegetación.
- En el trópico de Brasil se describe un cambio de cerradão a tabocal bajo fuego anual. En fragmentos de la Mata Atlántica, la velocidad de regeneración del dosel y el sotobosque varía según la perturbación. También puede recolonizarse la vegetación en ciudades abandonadas y áreas gravemente afectadas.
- En una parcela sudamericana, el palmito siguió rebrotando tras retirar el cultivo; en un terreno tropical, al excluir temporalmente las vacas comenzó a crecer otra vegetación. En un estanque de Norteamérica, tras desaparecer los castores aumentó la densidad del arroz silvestre.
- En Chile se atribuyó parte del incendio de 2017 a la extensión de plantaciones forestales en monocultivo. En las praderas del Medio Oeste de Norteamérica, fuegos frecuentes impedían el establecimiento de árboles antes de la colonización europea. En laderas suaves, la siega y una mayor presión de pastoreo se asocian con el freno de la sucesión. En una consulta a productores ganaderos uruguayos, la quema fue mencionada por el 1 % de las personas consultadas.
Sobre esta página: fuentes y datos relacionados
En el fichero de especies. Trachypogon sp. (2), Mimosa scabrella (2), Ananas comosus (1), Pleroma luetzelburgii (1), Butia odorata (1), Senna occidentalis (1), Syagrus vagans (1), Quercus sp. (1), Pinus strobus (1).
Plantas sin ficha identificada. Barba-de-bode y capim-flexa (1), Mentas de montaña y género Mentha (1), Arroz silvestre (1).
En otros temas. Transición agroforestal (13), Hábitat y conectividad (7), Historia y usos del lugar (5), Plantas invasoras y riesgos de expansión (4), Perspectivas sociales y territoriales (3), Contextos biogeográficos y análogos (1), Aprendizaje práctico en campo (1), Tipos de sistemas agroforestales (1), Ética y responsabilidad (1), Integración animal (1), Seguimiento de cambios ecológicos (1).
De dónde sale esto. 400 afirmaciones de 40 fuentes. Evidencia: afirmacion general 68%, caso documentado 10%, cita de terceros 7%, experiencia directa 7%.
- Dave Jacke con Eric Toensmeier: 217 afirmaciones (2 obras o vídeos)
- Ben Falk: 45 afirmaciones (Ben Falk (2024), The Resilient Farm and Homestead (edición revisada y ampliada))
- Inti Sanguinet: 40 afirmaciones (26 obras o vídeos)
- Ana Maria Primavesi: 31 afirmaciones (Ana Maria Primavesi (s. f.), Manejo ecológico do solo)
- INIA: 24 afirmaciones (INIA (2022), Oportunidades y desafíos del uso de los bosques nativos integrados a la producción ganadera de Uruguay (Serie Técnica 261))
- José Fernando dos Santos Rebello y Daniela Ghiringhello Sakamoto: 16 afirmaciones (José Fernando dos Santos Rebello y Daniela Ghiringhello Sakamoto (2021), Agricultura Sintrópica segundo Ernst Götsch)
- Fabiana Mongeli Peneireiro: 6 afirmaciones (Fabiana Mongeli Peneireiro (1999), Sistemas agroflorestais dirigidos pela sucessão natural)
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- Vignale, González y Machado (CTM Salto Grande y Facultad de Agronomía, UdelaR): 4 afirmaciones (Vignale, González y Machado (CTM Salto Grande y Facultad de Agronomía, UdelaR) (2020), Frutales nativos presentes en la región de Salto Grande (2.ª ed.))
- INIA Las Brujas: 2 afirmaciones (INIA Las Brujas (2024), 11.º Encuentro Nacional sobre Frutos Nativos (Serie de Actividades de Difusión 804))
- Embrapa Florestas: 2 afirmaciones (Embrapa Florestas (2006), Sistemas agroflorestais)
- Walter Steenbock y Fabiane Machado Vezzani (orgs.): 1 afirmaciones (Walter Steenbock y Fabiane Machado Vezzani (orgs.) (2023), Agrofloresta)
- Agrociencia Uruguay: 1 afirmaciones (Agrociencia Uruguay (2003), Relevamiento florístico y análisis comparativo de comunidades arbóreas (Agrociencia, vol. VII, n.º 2, pp. 11-26))
Fuentes de esta página
- Dave Jacke con Eric Toensmeier: 2 obras o vídeos
- Inti Sanguinet: 3 obras o vídeos, 10 obras o vídeos, 2 obras o vídeos, 14 obras o vídeos, 9 obras o vídeos, 12 obras o vídeos
- José Fernando dos Santos Rebello y Daniela Ghiringhello Sakamoto (2021), Agricultura Sintrópica segundo Ernst Götsch: p. 17, p. 40, p. 25, p. 29, p. 46, p. 65, p. 66, p. 41, p. 77, p. 95, p. 70
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- Fabiana Mongeli Peneireiro (1999), Sistemas agroflorestais dirigidos pela sucessão natural: p. 88, p. 26, p. 27, p. 28, p. 36
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- Ana Maria Primavesi (s. f.), Manejo ecológico do solo: p. 537, p. 19, p. 407, p. 504, p. 523, p. 524, p. 528, p. 529, p. 535, p. 544, p. 545, p. 548, p. 552, p. 522, p. 20, p. 264, p. 507, p. 543, p. 546
- INIA (2022), Oportunidades y desafíos del uso de los bosques nativos integrados a la producción ganadera de Uruguay (Serie Técnica 261): p. 61, p. 62, p. 63, p. 64, p. 65, p. 66, p. 79, p. 94, p. 106
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- Carlos Roberto Franke et al. (orgs.) (2005), Mata Atlântica e Biodiversidade: p. 51, p. 80, p. 50, p. 131
- Vignale, González y Machado (CTM Salto Grande y Facultad de Agronomía, UdelaR) (2020), Frutales nativos presentes en la región de Salto Grande (2.ª ed.): p. 7, p. 10
- Agrociencia Uruguay (2003), Relevamiento florístico y análisis comparativo de comunidades arbóreas (Agrociencia, vol. VII, n.º 2, pp. 11-26): p. 4
- Embrapa Florestas (2006), Sistemas agroflorestais: p. 110, p. 121
- Eric Toensmeier (2016), The Carbon Farming Solution: p. 13, p. 10, p. 2
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