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Lógica del bosque

Contaminación y metales pesados

evaluarSe apoya en recomendaciones generales

El historial del terreno, del agua y de los insumos ayuda a ubicar posibles contaminantes, pero no confirma su presencia ni su disponibilidad para las plantas: eso requiere análisis orientados por las fuentes de riesgo. Mientras se aclara el riesgo, se puede reducir la exposición aislando y cubriendo la zona y evitando allí los cultivos comestibles; las plantas de remediación pueden ayudar, aunque su eficacia depende del contaminante y del suelo.

Esta página responde 4 preguntas
5 términos clave
  • PFAS: Grupo de sustancias químicas sintéticas perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas que contienen enlaces entre carbono y flúor.
  • Hidrocarburos: Compuestos químicos formados principalmente por átomos de carbono e hidrógeno.
  • Benceno: Hidrocarburo aromático formado por seis átomos de carbono y seis de hidrógeno.
  • Mineralogía del suelo: Composición y tipos de minerales presentes en el suelo.
  • ppm: Partes por millón; indica cuántas partes de una sustancia hay por cada millón de partes de una mezcla.

Antes de empezarHistoria y usos del lugarCalidad y disponibilidad del agua

¿Qué uso puedes dar a un terreno, su agua y sus cosechas cuando hay indicios de contaminación? Primero distingue una fuente posible de una presencia confirmada y de una vía de exposición: la sospecha orienta qué investigar, pero no confirma un riesgo. La página organiza qué revisar, qué análisis considerar y cómo limitar el contacto mientras aclaras el uso previsto.

Qué significa contaminación y «metal pesado»

Un contaminante es una sustancia que, al estar en el aire o el agua en una concentración capaz de causar daño, puede volverlos impropios y afectar la salud, los seres vivos, los materiales o las actividades. «Metal pesado» no tiene un único alcance: una definición se centra en elementos que pueden volverse tóxicos para plantas o animales —incluidas las personas— a partir de cierta concentración; otra usa criterios físicos y atómicos más amplios. El nombre no indica por sí solo cuánto riesgo hay: también importa qué elemento está presente y en qué cantidad.

¿Qué criterios se usan para definir un «metal pesado»?

Una definición amplia incluye metales, semimetales y no metales con peso específico superior a 6,0 g/cm³ y número atómico superior a 20. Entre los elementos citados, plomo, cadmio y mercurio son cationes —partículas con carga positiva—; arsénico, molibdeno y selenio son aniones —partículas con carga negativa—.

¿Qué contaminantes pueden volver inseguro un alimento?

Un alimento deja de ser inocuo cuando contiene una cantidad perjudicial para la salud. Los contaminantes pueden ser biológicos, físicos o químicos, y llegar durante la producción, la poscosecha o la manipulación.

  • Los biológicos incluyen bacterias, levaduras, hongos y virus; pueden deteriorar alimentos o causar problemas de salud. El contacto directo con microbios del suelo también puede contaminarlos.
  • Los físicos son materiales no deseados, como piedras o trozos de madera o vidrio, que pueden incorporarse entre la producción y la comercialización.
  • Los químicos pueden estar presentes de forma natural o incorporarse durante la producción y la poscosecha. Algunos provienen de agroquímicos usados para fertilizar, manejar plagas o enfermedades, o regular la maduración. Aplicarlos en el momento y la forma adecuados permite que los residuos no alcancen niveles perjudiciales al consumir el alimento.
  • El agua contaminada por escurridos de pozos negros u otras aguas residuales también puede contaminar alimentos.

Reconstruir fuentes y vías posibles

Las fuentes de metales pueden ser geológicas, industriales o agrícolas. Algunas rocas concentran estos elementos, y el uso repetido de ciertos fertilizantes o correctivos puede sumarlos al suelo. Revisa qué insumos se usaron y pregunta por su composición, solubilidad, movilidad —qué tan fácilmente se disuelven y desplazan— y posibles efectos sobre los organismos del suelo y el ambiente. La historia de uso orienta la búsqueda; organízala en historia y usos del lugar.

Pista del lugarPosibles fuentesQué revisar
Predio urbanizado, antiguo huerto o terreno con uso industrialPinturas y tráfico pueden asociarse con plomo; insecticidas antiguos, con arsénico o plomo; actividades industriales, con otros metales.Usos y estructuras anteriores, incluidos talleres o industrias.
Terreno rellenado o recuperadoEl relleno puede tener concentraciones distintas de metales según la capa del suelo.Historia del relleno y diferencias entre capas. Los metales tienden a persistir en el sitio.
Parcela agrícola, camino o sector con neumáticosFertilizantes químicos pueden aportar cadmio; los neumáticos contienen cadmio y zinc.Insumos usados y cercanía a caminos, depósitos de neumáticos o jardines donde se usaron.
Cuenca con caminos, sistemas sépticos o terrenos vecinos cuesta arribaEscorrentía —agua que corre por la superficie—, deriva —desplazamiento de pesticidas fuera del lugar de aplicación—, fugas de saneamiento y aportes de vehículos o instalaciones pueden alcanzar el agua.Fuentes aguas arriba y ruta del agua hacia cultivos, estanques y otras fuentes de uso.

Los materiales traídos de fuera también pueden trasladar contaminantes. Antes de incorporar heno, estiércol, compost, madera o recortes de césped, averigua su procedencia, qué prácticas se usaron y, si es posible, su composición. Para el compost local, puedes pedir un análisis de contaminantes antes de comprarlo. La certificación orgánica por sí sola no descarta materiales no orgánicos ni garantiza que estén libres de contaminantes. Sigue la posible vía de exposición antes de aplicar o incorporar un material, como propone sigue las vías de exposición de los materiales.

¿Qué contaminantes pueden traer los materiales externos?
  • En heno y forrajes se han señalado PFAS; el estiércol también puede llevar residuos de medicamentos administrados a los animales o de su alimento. El riesgo depende del origen y las prácticas de producción.
  • Papeles, cartones y arpillera pueden tener tintas o tratamientos; algunos plásticos pueden liberar compuestos; los ingredientes inertes de herbicidas no siempre aparecen en las etiquetas. También se han señalado tintes y mordientes sintéticos.

Los lodos de sistemas sépticos y sus campos de infiltración pueden ser fuentes de sustancias químicas. Antes de usar su biomasa —materia vegetal— como abono verde, averigua el historial del sitio; si persisten dudas, se pueden analizar las plantas. Si no se conoce el historial y no se pueden descartar metales u otras toxinas que se acumulen en los cultivos, destina allí solo plantas para fertilidad. Los análisis de suelo para PFAS y, en menor medida, para metales pueden ser costosos o poco prácticos.

El agua puede llevar contaminantes a los alimentos, mientras que el exceso de nutrientes puede alcanzar napas —aguas subterráneas— y aguas superficiales. Incluye los sedimentos y el agua de estanques tratados con sulfato de cobre. Para ordenar las observaciones de la cuenca y sus usos, consulta calidad y disponibilidad del agua y registra cambios y fuentes posibles según diagnostica y vigila con señales y registros.

¿Qué aspectos de los herbicidas influyen en la contaminación del agua?

Algunos herbicidas aplicados al suelo tienden a persistir más y a llegar con mayor facilidad a las aguas subterráneas que los aplicados al follaje. Para evaluar esa vía se consideran su biodegradación y cuánto se adsorben —se adhieren— a las partículas del suelo. La dependencia crónica de herbicidas puede prolongar el riesgo de contaminación del agua.

En zonas urbanas y suburbanas, el escape de automóviles puede depositar hidrocarburos y otros contaminantes en el suelo. Revisa también si predios vecinos usan agrotóxicos: algunos principios activos pueden frenar el crecimiento y la producción de frutales; si buscas certificar una unidad familiar, pueden hacer falta barreras. En los bosques, la entrada de fertilizantes y pesticidas desde áreas agrícolas también forma parte de la influencia del borde.

¿Qué contaminantes pueden depositarse desde la atmósfera?

Microplásticos, PFAS y mercurio pueden depositarse incluso en bosques donde no se aplicaron intencionalmente. Las observaciones globales o de Estados Unidos no describen por sí solas la situación de un predio en Uruguay. La lluvia ácida puede movilizar mercurio y aluminio almacenados en el suelo; la toxicidad por aluminio o manganeso puede alterar o limitar el crecimiento de las raíces.

¿Qué fuentes se han señalado en sitios ribereños?

En algunos sitios ribereños de Vermont se señalaron instalaciones deterioradas y un vertedero como fuentes potenciales de contaminación; una fuente potencial no equivale a una medición en cada sitio.

Delimitar y confirmar el riesgo

El historial orienta qué contaminantes buscar. Conviene analizar el suelo si el sitio es urbano, está junto a una carretera o tuvo usos industriales, comerciales, agrícolas u hortícolas; empieza por la capa superficial. Pide un análisis dirigido a los riesgos que sugieren esos antecedentes.

Antecedente o señalQué conviene investigar
Uso industrial, comercial, agrícola u hortícola; terreno urbano o junto a una carreteraPlomo, hidrocarburos y otros contaminantes que sugiera la historia del sitio.
Vivienda o granero antiguo con pintura con plomo; tanque subterráneo viejo de petróleo o gasPlomo, aceite, gasolina u otros hidrocarburos.
Fugas sépticas o de saneamiento; pesticidas antiguos almacenadosContaminantes asociados con esas fuentes.

Si te preocupa el agua o la transferencia a una cosecha, la muestra y el laboratorio deben definirse para esa matriz —suelo, agua o parte comestible— y el contaminante buscado. Aquí no se especifica un protocolo de toma para agua o partes comestibles ni un laboratorio concreto.

La presencia de un metal en el suelo no determina por sí sola cuánto estará disponible para las plantas. También influyen el pH —medida de acidez o alcalinidad—, la capacidad de intercambio catiónico —capacidad del suelo de retener e intercambiar iones con carga positiva—, la materia orgánica y la mineralogía. La arcilla y la materia orgánica suelen retener metales catiónicos. Aunque subir el pH suele reducir la disponibilidad de metales, la respuesta cambia según el tipo: la acidez puede favorecer la disponibilidad de los catiónicos, mientras que un pH bajo reduce la de los aniónicos.

Los cultivos también difieren en cuánto metal absorben y dónde lo concentran. El plomo tiende a acumularse más en hortalizas de hoja que en las de fruto; la tierra adherida puede contaminar cultivos de raíz. Se ha propuesto que semillas, nueces y frutos acumulen menos que los tejidos vegetativos, pero la investigación no es concluyente y la absorción en cultivos perennes no está bien establecida. Por eso, un análisis del suelo no indica por sí solo cuánto contaminante contiene una parte comestible.

¿Cómo responden algunos cultivos a los metales?

En una plantación de vid, la avena-preta mostró síntomas de toxicidad con concentraciones altas de cobre en el suelo, aunque sus sistemas antioxidantes le permitieron tolerarlas. En feijão-de-porco, el cobre se acumuló principalmente en las raíces y pasó poco a la parte aérea —lo que crece por encima del suelo—. También se ha afirmado que la avena crece mejor con trazas de plomo, aunque el plomo no sea un nutriente vegetal.

¿Qué pueden degradar los organismos del suelo?

Los microbios pueden descomponer muchas sustancias químicas orgánicas tóxicas, pero algunos contaminantes dañan organismos de la red trófica del suelo, como artrópodos y nematodos. Los metales no se biodegradan y tienden a permanecer.

¿Qué estudia la ecotoxicología?

La ecotoxicología estudia los efectos de contaminantes tóxicos sobre los organismos y su entorno; se necesita para evaluar sus efectos sobre la biodiversidad y los ecosistemas.

Elegir usos y reducir la exposición

Si sospechas que hay metales en el suelo, evita cultivar alimentos allí mientras aclaras el riesgo. En la zona afectada, mantén el suelo húmedo y cubierto con mantillo o vegetación densa para reducir polvo, erosión y contacto de niños y animales; esto no retira los metales. Un jardín con mantillo puede captar y filtrar parte de las sustancias tóxicas de la escorrentía y aun así producir una cosecha, pero eso no confirma que sea inocua. Evita neumáticos y madera tratada a presión cerca de los cultivos, porque pueden liberar metales. Para confirmar qué uso es adecuado, sigue diagnóstico y vigilancia.

Si no puedes intervenir todo el predio a la vez, delimita y aísla primero el sector que necesitas proteger; cúbrelo y reduce la entrada de polvo, escorrentía o gases según corresponda. Puedes ubicar allí bancales o montículos con tierra limpia y cultivar plantas de raíces poco profundas, o reemplazar el suelo. Alejar los cultivos de pintura con plomo y bloquear emisiones de vehículos y escorrentía vial ayuda a cortar vías de exposición. No hay precios que permitan estimar aquí cuánto cuestan los análisis o estas medidas; prioriza por zonas y ajusta la respuesta al riesgo.

ajusta la respuesta al riesgo

La materia orgánica y otros componentes del suelo pueden retener o transformar algunos compuestos perjudiciales. Por ejemplo, pueden formar quelatos: complejos en los que una molécula, a menudo orgánica, rodea un átomo metálico. Esto puede reducir la toxicidad de ciertos metales y aumentar la disponibilidad de otros para las plantas, así que añadir materia orgánica no produce el mismo efecto en todos los suelos ni para todos los elementos.

La biorremediación usa organismos vivos para mejorar la salud de un ecosistema afectado. Una forma, la fitorremediación, utiliza plantas hiperacumuladoras —capaces de concentrar contaminantes en sus tejidos— para retirar contaminantes del suelo o del agua. Los abonos verdes, plantas cultivadas para cubrir y mejorar el suelo, también pueden estabilizar elementos potencialmente tóxicos. Estas opciones pueden ayudar, pero no confirman que el área o sus productos sean inocuos.

¿Qué ajustes del pH se han propuesto?

Para metales catiónicos se ha propuesto elevar el pH por encima de 6,5 y añadir fósforo; para metales aniónicos, bajarlo y evitar el fósforo. Estas direcciones dependen del elemento y no son una corrección general.

¿Qué otras prácticas de manejo del suelo se han propuesto?

La materia orgánica, el compost y el té de compost pueden favorecer la quelación. También se proponen micorrizas —asociaciones entre raíces y hongos— y hongos nativos. Drenar suelos húmedos puede oxidar metales y reducir su biodisponibilidad —la parte disponible para las plantas—, con el cromo como excepción. El cromo y el arsénico pueden desplazarse más que otros elementos.

¿Qué plantas se han estudiado en Brasil para remediar suelos?

En estudios de Brasil, Sesbania aculeata y feijão-de-porco mostraron potencial para extraer plomo, que se acumuló sobre todo en las raíces. Esa retención puede ayudar a tolerar el metal, pero también limitar su extracción. Crotalária-júncea, feijão-de-corda (caupi), guandú, lablab y mucuna-preta se describen como plantas que estabilizan suelos con exceso de cobre, zinc o boro, sin extraer esos elementos. Hay pocas especies que combinen tolerancia, acumulación y suficiente biomasa. Estos resultados no establecen que las especies sean adecuadas en sitios con heladas. En un precultivo de soja de unos 90 días, el capim-pé-de-galinha-gigante mejoró la fitorremediación de un suelo con picloram, un herbicida.

¿Qué alcance tiene la fitorremediación de metales?

Cultivar hiperacumuladoras durante varios años puede reducir ciertos metales. En jardines forestales, la reducción antes y después de plantar se ha calificado como baja. También se usan plantas concentradoras para retirar contaminantes del agua y del suelo; seleccionar plantas con mayor acumulación se plantea como posibilidad.

¿Qué cultivos absorben relativamente poco plomo?

En suelos templados con mucho plomo se han recomendado tomate, pimiento, fresa y calabaza; entre las hortalizas de hoja, col rizada y berza absorben relativamente poco. Son ejemplos, no un criterio local para declarar inocuos el suelo o los alimentos.

Casos

Donde los enfoques difieren

La prioridad depende del conjunto evaluado: una evaluación de 24 materiales pone primero la roca fosfatada, mientras otra formulación pone primero el lodo de aguas residuales. La diferencia cambia cuál queda como prioridad y no establece una jerarquía única.

Para decidir si un suelo con plomo puede destinarse a alimentos, algunas posturas consideran bajos los niveles inferiores a 500 ppm, mientras otra sostiene que no existe un nivel seguro. Estas posturas no dan un criterio único para autorizar ese uso.

Para practicar

  1. Recorre un sector que te genere dudas y marca en un croquis las fuentes posibles, el recorrido del agua y del polvo, y los lugares con cultivos, animales o acceso de personas. Anota qué observaste directamente, qué es una hipótesis y qué uso quieres dar a cada zona; luego señala dónde sería más prioritario investigar.
Cómo razonarla

Ordena las zonas según el recorrido del agua y del polvo y su cercanía a cultivos, animales o lugares de paso.

  1. Antes de incorporar un material externo, registra su origen, cómo fue producido, qué información de composición puedes obtener y dónde piensas aplicarlo. Separa los materiales cuya procedencia o composición no puedas aclarar y anota qué dato te falta para decidir.
Cómo razonarla

Considera por dónde podría llegar el material al suelo, el agua, los alimentos, los animales o las personas; deja aparte los materiales cuyo recorrido no puedas aclarar.

Límites y preguntas abiertas

Una medición caracteriza la muestra, el lugar, la profundidad, el momento y los contaminantes analizados; no describe automáticamente otras partes del predio ni otros productos. Contrasta la interpretación con el uso previsto y los criterios aplicables en Uruguay y el Río de la Plata.

Lo que todavía no sabemos:

  • ¿Qué usos anteriores del terreno o fuentes cercanas podrían haber dejado metales u otros contaminantes en el suelo, el agua o los cultivos? (Faltan antecedentes de Uruguay o del Río de la Plata que relacionen usos locales y fuentes cercanas con contaminantes concretos.)
  • ¿Cuándo y cómo conviene tomar muestras de suelo, agua o partes comestibles, qué laboratorios pueden analizarlas y cuánto cuestan los análisis y las medidas de contención? (Faltan protocolos de muestreo —profundidad, número y distribución de muestras—, indicaciones para analizar agua o partes comestibles, y datos de laboratorios y precios en Uruguay o la región.)
  • ¿Cómo priorizar por etapas si no alcanza para tratar todo el predio? (No hay criterios para priorizar cuando los recursos no alcanzan.)
  • ¿Cómo decidir si una zona posiblemente contaminada puede usarse para alimentos, animales, plantas no comestibles o debe aislarse? (Faltan umbrales locales y criterios regulatorios para cada uso; las opciones citadas no bastan para certificar la inocuidad.)
  • ¿Cómo se debe disponer la biomasa que acumula contaminantes y qué análisis permiten verificar el resultado de una remediación?

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En la Mata Atlántica de Brasil, el aumento de residuos urbanos y su gestión precaria pueden agravar la contaminación de ecosistemas, ríos y fuentes de agua. No se conoce con certeza qué superficie podría afectarse por la disposición de residuos. En el sur de Brasil se han descrito prácticas convencionales con insumos químicos, quema, deforestación y contaminación del aire y los ríos.

En bosques templados, las sales de deshielo invernal —sobre todo cloruro de sodio— son una fuente humana frecuente. En Maine, tras 18 años de salado de caminos, se encontraron niveles altos en los 15–20 cm superiores del suelo hasta 14 m de la vía; a esa distancia el nivel era la mitad que a 2 m. Un cuadro relaciona conductividades de 2–4 mmhos con 0,05–0,2 % de sal en suelo seco; de 4–6 con 0,2–0,5 %; y de 10–16 con 0,5–1,0 %. El concreto, el mortero y sus escombros pueden elevar el pH y asociarse con salinidad; los suelos poco profundos, jardineras y contenedores son más vulnerables.

Las sales pueden quedar en la superficie cuando el agua se evapora y la lluvia no infiltra para lavarlas. El riego puede contribuir a su acumulación, aunque en suelos irrigados permeables se describe menor riesgo de salinización y posible pérdida de nutrientes. El riesgo se sitúa especialmente en zonas semiáridas, subhúmedas y desérticas con lluvias concentradas en pocas semanas. La acumulación durante varios años puede elevar el pH, y fertilizar en suelos salinos puede reducir el rendimiento al dificultar la absorción de agua y nutrientes. En el Nordeste de Brasil se atribuye la salinización principalmente al carbonato de sodio; también se describen extensas áreas de Argentina que antes se sembraban con trigo y hoy son suelos salinos.

La deposición ácida incluye lluvia, nieve y partículas secas que caen de la atmósfera. En bosques del este de Tennessee se registró un aumento de 200 % a 300 % en la lixiviación —arrastre a través del suelo— de cationes nutrientes; calcio y magnesio eran especialmente vulnerables. También se señalan pérdida de calcio y potasio, aporte excesivo de nitrógeno y azufre en zonas urbanas o a sotavento, y una posible elevación del nitrógeno del suelo hasta tres veces su nivel normal por compuestos de NOx.

En suelos arenosos con poca materia orgánica, el exceso de níquel, cobalto o cromo se asocia con deficiencia de hierro; la salinización también se vincula con carencias de hierro y manganeso. Zinc, cobre, manganeso, cobalto y molibdeno pueden ser esenciales, mientras que plomo, mercurio, cadmio y arsénico no lo son; cualquiera puede resultar tóxico según la concentración y las condiciones ambientales. La compactación, la acidez o la salinidad extremas pueden movilizar elementos normalmente fijados.

También se plantea usar Pleurotus ostreatus para degradar derrames de petróleo. El uso intensivo de agroquímicos puede producir concentraciones tóxicas en hortalizas incluso con manejo mejorado del suelo; los residuos excesivos se asocian con diarrea, malestar estomacal, dolor de cabeza y alergias.

En zonas urbanas o suburbanas con mala calidad del aire, durante el verano puedes lavar ocasionalmente las hojas con un chorro rápido para retirar polvo y suciedad.

Sobre esta página: fuentes y datos relacionados

Plantas sin ficha identificada. sapucaia (Lecythis pisonis, si corresponde a la especie citada) (1).

En otros temas. Servicios ecosistémicos y conservación (3), Toxicidad y uso seguro (3), Riesgos para personas y animales (1), Perspectivas sociales y territoriales (1), Contenidos periféricos de las fuentes (1).

Qué se dejó fuera (17 puntos). periférico para este tema: cifras de extracción, residuos y transformación del paisaje en Norteamérica que no orientan el diagnóstico del predio (6); periférico para este tema: afirmaciones generales sobre tendencias globales, legado generacional y política que no ayudan a identificar ni gestionar un sitio (10); repetición de p66, ya descartado por ser una afirmación general sin guía diagnóstica o de manejo (1).

De dónde sale esto. 204 afirmaciones de 13 fuentes. Evidencia: afirmacion general 64%, tabla o referencia 10%, estudio o medicion 7%, cita de terceros 6%.

  • Dave Jacke con Eric Toensmeier: 81 afirmaciones (2 obras o vídeos)
  • Ben Falk: 56 afirmaciones (Ben Falk (2024), The Resilient Farm and Homestead (edición revisada y ampliada))
  • Embrapa (varios autores): 27 afirmaciones (Embrapa (varios autores) (2023), Adubação verde e plantas de cobertura no Brasil, vol. 1 (2.ª ed.))
  • Ana Maria Primavesi: 17 afirmaciones (Ana Maria Primavesi (s. f.), Manejo ecológico do solo)
  • INIA, OPS y UdelaR: 11 afirmaciones (INIA, OPS y UdelaR (2008), Alimentos en la huerta)
  • Carlos Roberto Franke et al. (orgs.): 4 afirmaciones (Carlos Roberto Franke et al. (orgs.) (2005), Mata Atlântica e Biodiversidade)
  • Walter Steenbock y Fabiane Machado Vezzani (orgs.): 3 afirmaciones (Walter Steenbock y Fabiane Machado Vezzani (orgs.) (2023), Agrofloresta)
  • Gilsanz (INIA): 1 afirmaciones (Gilsanz (INIA) (2012), Abonos verdes en la producción hortícola (Serie Técnica 201))
  • Inti Sanguinet: 1 afirmaciones (Inti Sanguinet, «14 AÑOS de PERMACULTURA Urbana - Agua de Lluvia, Baño Seco & COMPOST» (YouTube))
  • Eric Toensmeier: 1 afirmaciones (Eric Toensmeier (2016), The Carbon Farming Solution)
  • I. Siddique et al. (UFSC): 1 afirmaciones (I. Siddique et al. (UFSC) (2017), Agroflorestas agroecológicas do Sul em rede (SAFAS))
  • Embrapa Florestas: 1 afirmaciones (Embrapa Florestas (2006), Sistemas agroflorestais)
Fuentes de esta página
  • INIA, OPS y UdelaR (2008), Alimentos en la huerta: p. 155, p. 156, p. 157, p. 158
  • Carlos Roberto Franke et al. (orgs.) (2005), Mata Atlântica e Biodiversidade: p. 196, p. 148, p. 207, p. 212
  • Dave Jacke con Eric Toensmeier (2005), Edible Forest Gardens, Vol. 2: p. 343, p. 354, p. 356, p. 367, p. 418, p. 202, p. 208, p. 210, p. 229, p. 266, p. 331, p. 342, p. 344
  • Embrapa (varios autores) (2023), Adubação verde e plantas de cobertura no Brasil, vol. 1 (2.ª ed.): p. 414, p. 330, p. 415, p. 225, p. 243, p. 123, p. 226, p. 422
  • Ben Falk (2024), The Resilient Farm and Homestead (edición revisada y ampliada): p. 4, p. 50, p. 78, p. 103, p. 104, p. 105, p. 107, p. 110, p. 112, p. 114, p. 151, p. 276, p. 277, p. 279, p. 283, p. 156, p. 310
  • Dave Jacke con Eric Toensmeier: 2 obras o vídeos
  • Gilsanz (INIA) (2012), Abonos verdes en la producción hortícola (Serie Técnica 201): p. 29
  • Ana Maria Primavesi (s. f.), Manejo ecológico do solo: p. 304, p. 287, p. 330, p. 105, p. 107, p. 288, p. 309, p. 469, p. 470, p. 472, p. 475, p. 477, p. 483
  • Inti Sanguinet, «14 AÑOS de PERMACULTURA Urbana - Agua de Lluvia, Baño Seco & COMPOST» (YouTube): 13:00
  • Eric Toensmeier (2016), The Carbon Farming Solution: p. 30
  • I. Siddique et al. (UFSC) (2017), Agroflorestas agroecológicas do Sul em rede (SAFAS): p. 36
  • Walter Steenbock y Fabiane Machado Vezzani (orgs.) (2023), Agrofloresta: p. 70, p. 71, p. 73
  • Embrapa Florestas (2006), Sistemas agroflorestais: p. 210

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